La popularidad del pulpo adivino del Mundial continúa. En la plaza de Lugo los clientes bromean mientras compran el cefalópodo desde 6,50 euros el kilo
14 jul 2010 . Actualizado a las 15:14 h.La plaza de Lugo aún vive la resaca del Mundial. Las banderas de España cuelgan de lado a lado, a lo largo y a lo ancho. También tras los mostradores. Y ayer aún se podían ver placeros con los colores de la selección en forma de camisetas, gorras e, incluso, la propia cara. Es el caso de Tere Ceán, que luce la rojigualda en las mejillas. Pero, además, su mostrador muestra algo tremendamente relacionado con el mundial: pulpo.
Tere lo despacha a 6,50 euros, anunciándolo como la oferta del día. «Hay mucha broma con ello, pero la verdad es que se vende igual que antes. No ha influido lo del Mundial para esto, desgraciadamente», dice entre risas. Un cliente se interesa y se ríe: «¿A ver, alguno de estos es Paul ?», pregunta refiriéndose el famoso pulpo adivino. «No, son sus primos», le contesta la placera. «Pues ponme uno, pero que sea más o menos de un kilo y medio». Y dicho y hecho: los pulpos van desfilado por la balanza intentando encontrar uno del tamaño solicitado.
Al lado del puesto de Tere está el de María del Carmen. Ella vende el cefalópodo a 7,60 el kilo. Dice que ese precio no coincide con ninguna promoción mundialista de Paul , sino que es producto de la abundancia del momento. «Acaba de terminar la veda y por eso es más barato», explica.
De cualquier modo, la placera aprovecha para recordar unos consejos elementales, que seguramente desconocen los alemanes: «Como en Galicia no se hace en ningún lado. Nosotros lo vendemos fresco, pero es necesario congelarlo al menos durante 48 horas. Luego hay que descongelarlo y sumergirlo en agua hirviendo tres o cuatro veces, para después cocerlo 20 o 30 minutos, dependiendo de su tamaño».
Lamentablemente, la venta continúa normal. «Aunque España haya ganado el Mundial, la gente sigue cobrando el mismo sueldo», reflexiona Manuel Longueira, que lleva puesta la gorra de la selección: «Esta alegría aún va a durar unos días, pero por mucho Paul que haya no vamos a vender más pulpo. Eso sí, todos los que compran se acuerdan de él». En su mostrador se indica que su remesa de pulpos proceden de Camariñas. También los despacha a 6,50 euros.
Monumento
También el alcalde, Javier Losada, se acordó ayer del pulpo, y presumió de que la ciudad es una de las pocas del mundo que tienen un monumento a este cefalópodo, y que se encuentra en el paseo marítimo.