Unos ladrones con principios

Dolores Vázquez A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Tras asaltar un banco con pistolas se declararon culpables, rechazaron la violencia y pidieron perdón. La fiscal no los creyó.

09 jul 2010 . Actualizado a las 12:16 h.

La mayoría de los procesados apuestan por el inocente, en sus declaraciones, por eso sorprendió que ayer, en Penal 2, dos hombres se autoinculparan en el juicio por el asalto el 1 de octubre del 2009 a una sucursal de Caixanova en la ronda de Outeiro, en el que consiguieron un botín de 7.000 euros, tras mostrar a la directora y una empleada sendas pistolas, que resultaron ser de fogueo, y conminarlas a abrir la caja fuerte, para posteriormente dejarlas encerradas en el interior de la habitación donde está ubicada.

Admitieron todos los hechos delictivos, pero incidieron, en su relato, en que son contrarios a la violencia, casi pacifistas. Uno de ellos, que cuenta con condenas por otras seis causas similares tal como él mismo reconoció en la vista, llegó incluso a explicar que en una ocasión se había marchado del lugar de un atraco al negarse la víctima a darle el dinero.

Coincidieron en que llevaban las pistolas solo para facilitar la intimidación, pero que en ningún caso la empuñaron contra las dos empleadas. Incluso explicaron que ante el nerviosismo mostrado por una de ellas, le ofrecieron una silla para que se sentase y uno de ellos la acompañó al baño para que bebiese agua, mientras esperaban los 10 minutos de retardo de la caja fuerte. En su declaración, conminados por sus defensas, comentaron que en el pasado tuvieron otra vida, uno había trabajado como camarero y el otro como mecánico, pero que el paro, la crisis del país llegaron a decir, los había llevado a optar por otra vía de financiación, incluso uno de ellos, reconoció que parte del dinero lo enviaba a su familia a Rumanía.

Además, aderezaron su declaración con peticiones de perdón a las víctimas y aseguraron que trabajarán en prisión para conseguir devolver el dinero que se llevaron. Más allá del atraco, solo reconocieron como error que no cumplieron su promesa de que llamarían desde el fuera para que liberasen a las rehenes, aunque las mujeres declararon que tardaron pocos minutos, tras quedar solas, en romper una rejilla de ventilación y salir.

Pese al relato exculpatorio, la fiscal mantuvo su petición de nueve años por los delitos de robo con violencia y detención ilegal.