El encuentro entre las playas de Riazor y el Orzán en la zona de la coraza obliga a la supervisión continua de los vigilantes de Protección Civil. Dos personas, una situada a cada lado, custodian la zona de paso que han posibilitado las obras de relleno. Se trata de una nueva área de playa y que puede entrañar peligro cuando la marea está alta. De hecho, a cada lado de la coraza lucía ayer una bandera roja. Así lo confirmó el jefe de Bomberos y Protección Civil de A Coruña, Carlos García Touriñán, que indicó que se están tomando las precauciones que obliga el nuevo enclave: «Por lo menos, durante el primer mes de este verano hay que estar ahí con vigilancia constante porque es una zona nueva y que estamos conociendo, al igual que la están conociendo los ciudadanos. Hay aún que familiarizarse con ello». Los usuarios de las playas han encontrado ahí un gran atractivo. Hasta la reciente obra, para transitar de una playa a otra era necesario subir al paseo y hacerlo por la vía urbana. Ahora se puede recorrer toda la bahía coruñesa desde Riazor hasta la playa del Matadero. Eso se refleja en un tránsito continuo de personas de todas las edades. Mejor esperar o dar vuelta Cuando el oleaje golpea fuerte, los vigilantes advierten que es mejor esperar o dar la vuelta. «Es una zona en la que hay rocas y el mar golpea muy fuerte», recuerda García Touriñán. «Los usurarios están pasando por ahí por primera vez y hay que tener en cuenta que es arena nueva. Tenemos que ver cómo se adapta al mar y el oleaje y cómo funciona». El peligro solamente se ha detectado en el enlace entre Riazor y el Orzán. «En el lado de la playa del Matadero no hay problema. Allí todo es terreno de rocas, no existe ese problema», explica.