La Policía Local desaloja las playas de A Coruña en un San Xoán con 28 personas trasladadas al hospital
A CORUÑA CIUDAD
La fiesta de las hogueras se cierra con 174 asistencias en los arenales y un descenso del 25 % de las intoxicaciones etílicas
24 jun 2026 . Actualizado a las 11:27 h.Llegaron las seis de la mañana y se acabó la fiesta, al menos sobre la arena. La Policía Local de A Coruña tuvo que ir desalojando a primera hora de este miércoles a los todavía centenares de sanxoaneiros que quedaban en las playas del Orzán y Riazor, que intentaban estirar la fiesta al máximo en una noche que, según el gobierno local, se desarrolló sin grandes sustos y un número similar de incidencias que el año pasado y con cantidad de basura, todavía por computar, pero menos que en la anterior edición de la noite meiga.
El dispositivo sanitario especial desplegado cerró su operativo con un balance total de 174 asistencias sanitarias. Según los datos oficiales facilitados por los servicios de emergencia a través de la aplicación de gestión del dispositivo, las horas de la madrugada concentraron el mayor volumen de incidencias y 28 de las personas que fueron atendidas necesitaron ser trasladadas en ambulancia al centro hospitalario de referencia de la ciudad.
En cuanto a las patologías atendidas por los equipos médicos, las quemaduras se consolidaron como la incidencia más frecuente de la noche con un total de 56 intervenciones. El resto de las asistencias se distribuyó entre 32 heridas y laceraciones de diversa consideración, 30 intervenciones de auxilio realizadas por el servicio de salvamento y socorrismo, 25 intoxicaciones etílicas, 19 accidentes con traumatismos y 11 servicios de limpieza ocular. Por cuestiones de género, las atenciones del personal de urgencias afectaron a 95 mujeres, lo que representa el 54,6 % del total, y a 79 hombres, que equivalen al 45,4 % restante.
La actividad de los profesionales se concentró de forma mayoritaria en el Puesto Sanitario Avanzado, instalación que asumió un total de 119 atenciones, el 68,4 % del volumen global de la noche. Por su parte, el puesto del Orzán registró 30 asistencias, correspondientes al 17,2 %, mientras que el de Riazor completó el mapa del despliegue en la costa con 25 atenciones, un 14,4 % del total. Cronológicamente, la franja horaria de mayor actividad y saturación se localizó entre la una y las tres de la madrugada, período que concentró el mayor número de incidencias de la madrugada festiva.
El volumen total de intervenciones del dispositivo se mantuvo en parámetros muy similares a los obtenidos en la misma celebración del año pasado. No obstante, el balance de este año muestra un leve incremento en las atenciones motivadas por quemaduras, laceraciones y golpes, que se vio compensado por un descenso significativo del 25 % en las asistencias por intoxicaciones etílicas. De forma paralela al despliegue médico, el punto violeta habilitado por el Ayuntamiento realizó una intensa labor de prevención e información, atendiendo a un total de 1.011 personas, de las cuales 624 fueron mujeres, un 61,7 %, y 387 fueron hombres, un 38,3 %.
Toneladas de basura, pero con más conciencia ciudadana
Las playas y numerosas calles de la ciudad amanecieron este martes cubiertas por miles de residuos, una imagen habitual tras el San Xoán, aunque este año con una diferencia que destacaban tanto responsables municipales como operarios de limpieza: la sensación general era que muchos asistentes habían hecho un mayor esfuerzo por recoger sus desperdicios o, al menos, agruparlos en montones para facilitar su retirada. La concejala de Medio Ambiente, Yoya Neira, incidió precisamente en esa percepción durante la mañana de limpieza. Aunque reconoció la enorme cantidad de residuos acumulados tras una noche multitudinaria, destacó que se apreciaba una mayor implicación ciudadana en la recogida de desperdicios y en la formación de montones de basura para facilitar el trabajo posterior de los operarios.
La limpieza comenzó puntualmente a las seis de la mañana. A esa hora, los equipos de la UTE Coruña Limpieza ya estaban desplegados en los arenales coruñeses mientras la Policía Local avanzaba en el desalojo de las últimas personas que permanecían en las playas y en el paseo marítimo. En Riazor y Orzán, más de un centenar de operarios trabajaban desde primera hora para devolver la normalidad a dos de los escenarios principales de la celebración. Los trabajadores iban avanzando a medida que los agentes despejaban los espacios públicos. «Empezamos a las seis de la mañana siempre. Este año estaba todo muchísimo más preparado. Cuando llegamos ya apenas quedaba gente en la playa; dos o tres personas, el típico que se había quedado dormido junto a una ducha, pero poco más», explicaban portavoces de la concesionaria. Mientras Riazor comenzaba a despejarse, el operativo fue ganando terreno. A las ocho menos diez de la mañana las máquinas ya accedían al Orzán. «En una hora y media o dos horas Riazor estaba prácticamente despejada», apuntaban desde la empresa.
Proceso de limpieza
El dispositivo de limpieza en las playas sigue un procedimiento milimetrado. Primero se realiza un rastrillado manual de las hogueras mientras se apagan los rescoldos con agua transportada en aljibes. Los residuos se agrupan en pequeños montones que posteriormente son recogidos mediante palas cargadoras y depositados en contenedores para su traslado a planta de tratamiento. Una vez retirada la basura más visible comienza el cribado de la arena, una tarea habitual durante toda la temporada de playas. Para ello se utiliza un tractor que arrastra una máquina limpiaplayas equipada con cuchillas y una rejilla interior de aproximadamente dos centímetros de grosor. Los residuos quedan atrapados en la criba y no regresan a la arena.
Paralelamente a las labores en los arenales, otros equipos actuaban desde primera hora en algunos de los puntos calientes del San Xoán. La calle Monforte, la calle San Juan o el barrio de las Flores concentraban buena parte de los esfuerzos, mientras que en el centro de la ciudad ya se trabajaba intensamente para despejar de residuos vías como Barrera, Torreiro o Real. El dispositivo está organizado en nueve casetas distribuidas por distintos puntos de A Coruña. A medida que los trabajos concluyan en las playas, los operarios regresarán a sus bases de origen para reforzar la limpieza en los distintos barrios.
La estrategia ya estaba definida desde primera hora. Los equipos desplazados inicialmente a la playa de Oza comenzaron también a las seis de la mañana. Una vez concluido el trabajo allí, se trasladaron a San Amaro y posteriormente al Matadero. Cuando finalicen las actuaciones en los arenales, los efectivos serán redistribuidos para actuar en el resto de la ciudad. La concejala de Medio Ambiente calculaba que hacia las doce o doce y media de la mañana tanto las playas como el paseo marítimo podrían recuperar una imagen muy próxima a la normalidad. «Vamos mejor que el año pasado a estas horas», señalaban también desde la empresa.
Aunque todavía no existen cifras definitivas, los responsables del operativo apuntaban algunas diferencias respecto a anteriores ediciones. «En Riazor este año había menos basura. Orzán estaba más parecido al año pasado. En las calles sí se apreciaba mucha cantidad de residuos», indicaban. Algunas zonas como la plaza de España o el entorno del Chaflán registraron una importante acumulación de desperdicios, aunque muchas ya estaban limpias a media mañana. El primer balance municipal habla de unas 22,6 toneladas de basura recogidas en los arenales.