Como fisioterapeuta de acreditada experiencia, Ursicino González defiende la atención integral, personalizada y por especialidades en equipos multidisciplinares
27 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Ursicino Martínez González (León, 1950), estudió Enfermería en Valladolid, se especializó en Fisioterapia y ejerce en A Coruña desde el año 1974. Trabaja en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña y en el Grupo Modelo, donde lleva el tratamiento fisioterapéutico pre y posoperatorio de pacientes cardíacos, torácicos y vasculares. Es, además, el responsable de las clínicas Fisam, la primera abierta en la plaza del Comercio, en 1988, y la última el pasado abril, en el número 5 de la calle Perpetuo Socorro, donde cuenta con unas modernas instalaciones de 300 metros cuadrados de superficie y un equipo multidisciplinar y especializado en las diferentes facetas de tratamiento que abarca la fisioterapia.
-¿Hacia dónde cree que avanza la fisioterapia en la actualidad?
-En nuestro caso, hacia una atención integral pero por unidades especializadas, contando con equipos multidisciplinares en el que se integran todos los profesionales con titulación de expertos relacionados con nuestra actividad. Contamos, por supuesto, con fisioterapeutas, pero también con un médico consultor, con licenciados en educación física y deportes, auxiliares de clínica, monitores de pilates...
-¿Un trabajo dividido por subespecialidades dentro de la propia especialidad?
-Hay que tratar de dar respuesta a cada problema y hacerlo de forma personalizada. Por eso contamos con unidades de hombro, de columna o espalda, cardio-respiratoria, de fisioterapia respiratoria pediátrica, de disfunción témporo-mandibular, de fisioestética, de suelo pélvico... Vamos a poner en marcha además una escuela de espalda, ofrecemos gimnasia sénior para mayores con patología reumática o para personas con desacondicionamiento físico, también ofertamos servicio a domicilio... enfocamos todo nuestro trabajo a dar soluciones a todos los problemas y de una forma continuada. No se trata de darle a una persona unas cuantas sesiones, que el paciente se vaya y al mes tenga que volver porque tiene otra vez molestias o dolor.
-¿Qué papel juega la participación médica en el trabajo tanto en un hospital como en una clínica?
-Trabajamos mucho con cirujanos ortopédicos, con traumatólogos, con los equipos de corazón y neumología, con los vasculares, también con los plásticos... Tenemos mucho contacto con los médicos porque creemos que redunda en un mejor tratamiento a nuestros pacientes. Por supuesto, todos los clientes nos llegan remitidos por el especialista y además tenemos en la clínica un médico rehabilitador consultor que asesora los casos.
-Una de las quejas constantes del colectivo profesional es el intrusismo que deben soportar.
-Si hablamos de términos absolutos, claro que afecta al colectivo la cantidad de gente que se dedica a masajear sin tener formación especializada. Pero el intrusismo, al final, a quien más afecta es al paciente. Él es el que lo acaba pagando. No puede obtener ni los mismos resultados, ni la misma seguridad que poniéndose en manos de personal cualificado, con formación universitaria acreditada.
-¿Qué es lo que más demandan los pacientes que acuden a un fisioterapeuta?
-De cada cien pacientes, cincuenta vienen por problemas de hombro o de espalda. Después vienen por la rodilla, esguinces... o por problemas en articulaciones, como el codo, que se machan por el ordenador, por secuelas de accidentes...
-¿El perfil más habitual del paciente ya no es el de persona de una edad respetable con dolores musculares?
-Tenemos desde niños de 1 año a personas de 90, pero es verdad que cada vez hay gente más joven, primero porque se cuida más, acude antes, pero también por el desacondicionamiento físico de actividades sedentarias, están todo el día sentados delante del ordenador y se quejan de dolor en la espalda, el cuello, la cadera...