Los proyectos que complica la crisis

Toni Silva A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Las agónicas cifras de los ayuntamientos tienen su agónico paralelismo en la vida real. Mientras los funcionarios y trabajadores municipales asumen el recorte en su nómina mensual impuesto desde Madrid, son muchos los ciudadanos que empiezan a pagar la estrechez de las arcas, no ya a causa de los decretos, sino por una crisis internacional que obliga a las pequeñas administraciones a decir no a las demandas de sus vecinos.

Un ejemplo lo ofrece la ONG Cambre Pobo Solidario. Después de varios años acudiendo puntualmente a su cita con una población desfavorecida de Marruecos, las exigencias procesales del Ayuntamiento obligarán a esta asociación a permanecer en España durante el 2010. Su coordinador, Rafael Sánchez, deja claro que el Concello no les niega los 8.000 euros habituales para desarrollar sus proyectos. Pero las nuevas condiciones para recibir ese dinero les hará recaudar solo una pequeña parte, apenas 3.000. «Por un lado el Ayuntamiento nos pide que justifiquemos todos los gastos, una medida lógica, pero a veces resulta muy complicado porque los tiques que presentamos están en árabe y otras veces compramos en el zoco y allí nadie te da una factura por comprar una fruta o calzado», señala Sánchez, quien añade que todos los miembros de la asociación que viajan a Marruecos cada verano «se pagan sus propios gastos de su bolsillo». Hay una segunda dificultad: «Ahora el Ayuntamiento nos exige que nosotros consigamos por nuestra cuenta un cincuenta por ciento de lo que ellos nos dan, es decir, unos 4.000 euros, y no hemos podido? El objetivo de esta medida es que tengamos un hábito de autofinanciación». Así las cosas, por primera vez en tres años Cambre Pobo Solidario no podrá atender a los 700 habitantes del poblado más desfavorecido de Alhucemas. «Trabajábamos en tres líneas -apunta Rafael-, dotar de material escolar y ropa a los niños, además de contratar a profesores que apoyen la alfabetización de las madres; llevábamos personal sanitario desde Galicia; y creábamos pequeños microcréditos para las familias». El coordinador agradece, no obstante, el apoyo municipal, pero entiende que la crisis económica del primer mundo «afectará de forma muy directa a nuestro poblado marroquí al no poder desarrollar nuestro proyecto».

Trabajo extra

Los efectos colaterales alcanzan también a los funcionarios no solo en sueldo sino en horas de trabajo. El reciente Día de la Raqueta de Arteixo no ha podido ser organizado por una empresa especializada por una mera cuestión económica. Así, una empresa pierde un contrato y el personal del Concello debe redoblar esfuerzos realizando esa labor. «Lo que se busca es rebajar el gasto y de esta forma nos hemos ahorrado la mitad que lo empleado en tiempos de bonanza», señalan fuentes del Ayuntamiento de Arteixo. Este no es precisamente el municipio que más penurias pasa. «Si bien hemos notado un descenso llamativo en los ingresos por obras y construcción, eso ha sido compensado al cobrar el dinero de unos pleitos ganados, especialmente el del IAE de la refinería», apuntan. Pese a todo, se reconocen recortes por los tiempos de austeridad, como en el capítulo de protocolos. «Si tradicionalmente este no era un Ayuntamiento que gastase mucho en protocolo, ahora lo hemos recortado aún más». El traslado de partidas entre concejalías es uno de los parches más utilizados por los ayuntamientos. «En nuestro caso -apuntan desde Arteixo-, hemos reducido los gastos en Deportes y Cultura para desviarlos a Servicios Sociales y Obras, que tienen una mayor demanda». En consecuencia, «si en el centro cívico contratábamos cuatro o cinco obras de teatro por caché de unos 5.000 euros, ahora seleccionamos compañías con un caché más barato».

Abegondo, otro caso social

Cinco jóvenes discapacitados conforman una eficaz cuadrilla de limpieza en el Concello de Abegondo. Pero la falta de liquidez ha obligado a reducir su sueldo y, por lo tanto, su jornada laboral. Detrás de sus nóminas está la obra social de una entidad bancaria así como subvenciones de la Xunta y de Fondos Europeos. Sobre las dos últimas, aún no hay respuesta. De la primera, el banco se ha visto obligado a recortar su contribución, de la que el Concello sigue agradecido. «Trabajan muy bien, pero para que cumplan toda la temporada con nosotros les hemos tenido que reducir horario», dicen fuentes municipales.