«Pinteño» convive con otros once cerdos en Présaras

Toni Silva VILASANTAR/LA VOZ.

A CORUÑA

17 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pinteño

era de todos, pero desde el domingo por la tarde ya solo es de uno. Pero el cerdo más famoso del municipio de Vilasantar apenas ha tenido que caminar quinientos metros para dejar su finca y alcanzar su nueva casa. Manolo Taibo tenía una papeleta con el número 2.178, el agraciado con el cerdo que había sido alimentado por todos los vecinos durante varios meses. El sorteo tenía un halo de acontecimiento histórico, ya que la localidad retomaba una tradición a la que habían renunciado setenta años atrás por miedo al propio San Antonio: después de que el pueblo hubiera decidido repartir la colecta con la Virgen de la Milagrosa, el cerdo de la subasta murió ahogado y el miedo se extendió por el municipio.

Pero Pinteño llegó sin incidentes a la fiesta del domingo, incluso alcanzó el campo de la fiesta por su propia pata. «Salió de la finca acompañando al presidente de la comisión como si fuera un perrito», señala Carmen Paz, una de las organizadoras de la fiesta, que acumuló cientos de personas y fue calificada como «un éxito absoluto».

En aquel tumulto estaba Manuel Taibo, pero despistado con respecto al sorteo. Un compañero le alertó de que tenía el número bueno. Manolo es el dueño del bar Clandestino, de Présaras, aunque aclara que no se llama así para evadir impuestos. «Pero los llevo pagando religiosamente durante 18 años», afirma. Junto al local, posee una cuadra donde conviven once cerdos más. Es el nuevo hogar de Pinteño , pero para Manolo de forma provisional. «Mi intención es venderlo», espeta. Ya lo intentó el mismo lunes con el presidente de la comisión de fiestas, pero este no aceptó la oferta.

Sin transporte

Taibo confiesa su sorpresa por la docilidad de Pinteño , un cerdo que se ha ganado el cariño de Présaras y la fama en toda la comarca. «Fue una suerte no tener que llevar un transporte para cargarlo, fue él solo, aunque para que entrar en la casa sí que dio más guerra», señala Manolo, quien, por el momento, ha optado por no mezclarlo con el resto de la familia gorrina. «Ya habrá tiempo para eso, por el momento está mejor solo», explica Manolo. A pesar de ser el nuevo propietario, ha optado por no cambiar el nombre del animal. « Pinteño es y Pinteño seguirá», espeta.