Vecinos de la rotonda de los Castros no están conformes con el cambio de los accesos para vehículos de servicio y emergencias en la reformada plaza
12 may 2010 . Actualizado a las 11:53 h.«Nos costó quince años tener entrada y ahora quieren quitarla». La queja la hace una vecina del Mirador de los Castros, esa gran manzana de edificios que agrupa a unas doscientas familias y que ha visto en los últimos meses avanzar las obras de la plazuela frente a sus casas. Ninguno está en principio en contra de que se reforme el espacio, que parece que incorporará más verde, pero lo que no convence a todo el mundo es cómo se plantea el acceso de los vehículos a los portales, en especial a los situados al final de la línea de inmuebles, en la avenida del Ejército.
Aunque el jardín-plaza es peatonal, el proyecto prevé el acceso de vehículos de emergencias y servicios -hay cafeterías y establecimientos comerciales en los bajos- por el paso de peatones, es decir, casi al comienzo del Mirador, a la altura del número 29, posibilidad que hasta ahora no existía. Así lo hace ya la ambulancia que cada día entra a recoger a un vecino al fondo, al número 19, con el inconveniente de que, debido a las obras, por el momento ha de salir por el mismo lugar y marcha atrás. «Hay que ir con cuidado por si sale algún chaval corriendo», explicaba ayer el conductor.
El jefe de obra, Iván Blanco, confirmó que este trastorno será cosa de a lo sumo dos semanas, plazo máximo en el que estará rematada la reforma, y aseguró que está previsto darle salida por la zona de carga y descarga, a la altura del número 19, sin necesidad de desandar el camino y salir por el mismo lugar que se entra. «Se hizo una modificación del proyecto», indicó.
Así lo confirma Sonia, otra residente, aunque el cambio tampoco acaba de convencer. Entre otras cuestiones, advierten que la colocación de los contenedores, en la misma zona, puede obligar a tener que pisar la avenida del Ejército para echar la basura.
Pero más que cómo dejar los residuos, a algunos vecinos les preocupa no tener tan claro las restricciones de uso de esa salida de carga y descarga incorporada sobre la marcha. Quieren que pueda usarse también para entrar, tanto por una urgencia, como para acercar el coche si algún vecino llega de la compra y viene cargado o para dejar a una persona -muchos residentes son mayores y con dificultades de movilidad- que llegue en taxi. «Igual un coche de emergencias es capaz de salvar el bordillo, pero los obreros nos han dicho que no van a poner rampa alguna, o sea que no creemos que nos la dejen utilizar», se temen.
Para ellos, se desaprovecha la zona donde mejor pueden maniobrar los coches en la plaza, y, además, se opta por la alternativa de mayor riesgo. «Es un peligro», dicen, que los automóviles entren por el el paso de cebra en la parte alta y salgan por el fondo de la plaza, lo que en teoría daría servicio a todos los portales en un único recorrido. Y lo argumentan: «Los bares tienen terrazas y los niños estarán jugando, ¿van a pasar los coches entre las mesas o es que no van a dejar que se coloquen las terrazas?», se preguntan.