El servicio de control de aves recibió en una semana cien llamadas, algunas desde barrios alejados del mar como Elviña, por las molestias que ocasionan las aves
06 may 2010 . Actualizado a las 14:06 h.Con la llegada de la primavera, el servicio municipal de control de aves ha comenzado a percibir las habituales quejas vecinales por las molestias que ocasionan las gaviotas. En tan solo una semana, a través del teléfono 010 se han recogido más de un centenar de llamadas solicitando, sobre todo, la retirada de nidos de los tejados. Este servicio lo realiza la empresa Locus Avis, que atiende además otras peticiones, como desatascar canalones obturados por las aves. Al tiempo, el teléfono proporciona toda una línea para el desahogo personal: no dejan dormir, manchan coches, alféizares y fachadas, impiden sentarse en la terraza a tomar la cerveza a riesgo de proyectil inesperado... y a veces incluso aún tienen más que decir, y hasta se encaran amenazantes.
Javier Ramírez, técnico de Medio Ambiente, explica tamaña revolución de las palmípedas: es en esta época cuando estas aves se dejan ver más, y sobre todo oír, porque inician el ceremonial del apareamiento y se vuelven más territoriales. Sus graznidos se escuchan con mayor intensidad porque con ellos tratan de proteger el lugar en el que construyen sus nidos. Curiosamente es un ave que, a menos que surjan impedimentos, como los pinchos que ya coronan algunos tejados, acostumbra a anidar todos los años en el mismo lugar y con la misma pareja.
«Ellas estaban antes que nosotros», advierte Ramírez, y recuerda lo que las empuja a hacerse urbanitas: calidad de vida. En la ciudad encuentran más calor y las facilidades para conseguir alimento son infinitamente mayores que en otros lugares. Nada que ver con el cansado ejercicio de vuelo entre las olas para pescar.
Así las cosas y con la experiencia de los primeros días, Ramírez intuye que este año se superarán las 1.200 solicitudes que fueron atendidas en la campaña pasada, aunque cree que «no es porque haya más gaviotas, sino porque cada vez se conoce más el servicio y se demanda más».
En esta primera oleada de quejas, le ha llamado la atención que junto a los puntos de origen habituales, Ciudad Vieja, Pescadería, el Ensanche y Monte Alto, «recibimos peticiones de puntos más alejados, como Elviña», asegura.
Marcar el 010 es, para cualquier vecino, la salida cuando ya no soporta más a la familia gaviota. La llamada se traslada a Locus Avis, que fija fecha para una inspección. «A veces -avisa Ramírez- no se puede hacer nada, sobre todo en las casas más antiguas, porque el tejado está en muy mal estado y sería un riesgo excesivo, no es accesible el nido o ni siquiera hay puerta al tejado».