Astérix en A Coruña

Por Laureano López

A CORUÑA

26 abr 2010 . Actualizado a las 13:24 h.

Hubo un tiempo en que A Coruña se sentía como la aldea gala de Astérix y Obélix, rodeada de romanos, pero combativa hasta el punto de convertirse, contra viento y marea, en el mascarón de proa de Galicia. Increíblemente, recibía menos atenciones que algunas parroquias remotas. Quizás la situación ayudó a formar el carácter de los coruñeses, dicen que más cercano a los londinenses que a los vigueses. La ciudad en la que nadie es forastero estaba descaradamente marginada. Y surgieron proyectos como el del Gaiás que acentuaron la situación de marginación. Luego, las cosas no es que se arreglaran, pero se apaciguaron, y hasta el entonces alcalde, Francisco Vázquez, llegó a piropear a un conselleiro del PP. Se firmaron los acuerdos para hacer Langosteira, María Pita fue sede de un consejo de ministros de Aznar... La entente cordial con el Gobierno de Santiago se prolongó tras la llegada del bipartito, con Javier Losada ya en la alcaldía.

Pero el regreso del PP a la Xunta desató una guerra sin cuartel que hoy vive su máximo esplendor. ¿Está estrangulando la Xunta a A Coruña?, ¿o es que el alcalde quiere minar el crédito de su rival Carlos Negreira?, ¿es esta Xunta buenísima, o nefasta?, ¿intentan crear los populares un gobierno paralelo al de Losada con el delegado y algunos conselleiros?, ¿tratan de bloquear los socialistas a Feijoo?, ¿habría las mismas quejas de seguir el bipartito?, ¿intentará la Xunta retrasar la aprobación del plan general?, ¿lo permitiría el PP coruñés?, ¿estamos simplemente ante una madrugadora precampaña electoral?...

En el humo y las cenizas que deja el bombardeo de los partidos políticos en esta batalla de A Coruña, mucho menos épica que la que vivieron nuestros antepasados hace 200 años, se divisa el panorama real: la ría coruñesa agoniza, al plan de transporte metropolitano ni se le espera, el metro ligero está en estudio permanente, casi nada o nada se sabe del área metropolitana, Nostián se ahoga en su propia basura, el párking del Parrote se encuentra en punto muerto, la tercera ronda avanza a trompicones, la anunciada ampliación de la AP-9 por el sur no toca para el norte, y pintan bastos para el desarrollo de un plan general sobre el que deberá pivotar el futuro de la ciudad.

Es cierto que la Xunta, que desde luego algo ha hecho, ha heredado todas las promesas no cumplidas por otras xuntas, que no son pocas, pero también debe hacer muchísimo más. Por ello, no es solo lógico, sino necesario, que el alcalde, que es quien representa legítimamente los intereses de A Coruña, reivindique lo mucho que se debe a esta ciudad, lo deba quien lo deba. Estaría bien que de vez en cuando el PP lo apoyase en sus demandas, incluso ante la Xunta. Y que se diese la situación inversa, incluso ante el Gobierno de Zapatero. ¿O no es el fin de unos y otros el progreso y el bienestar de todos los coruñeses?