Galicia acaparó en el 2009 más inversión bruta extranjera que el año anterior, el 1,3% de la española, lo que se traduce en casi 159 millones de euros, frente a los 25,8 del 2008. Un incremento del 500%. Por esas fechas, los datos apuntaban el nivel más bajo de inversión de la década, el 0,08% respecto al total español. La mejoría la establece fundamentalmente el apartado de servicios financieros, merced a la operación realizada por una empresa italiana, por importe de 140 millones, según los datos que ha dado a conocer el Ministerio de Industria. Estas cifras excluyen las entidades de tenencia de valores extranjeros establecidas en España (ETV), cuyo objeto básico es la participación de sociedades situadas en el exterior. Obedecen a estrategias de optimización fiscal y en muchos casos sus inversiones carecen de efectos económicos directos.
Descenso inversor en España
La inversión extranjera en España ha descendido un 60%, de los 29.298 millones de euros del 2008 a los 11.710 del 2009, aunque se da la circunstancia de que la comunidad autónoma ha ganado un 1,2 puntos de peso en el conjunto, con relación al pasado ejercicio, porcentaje que el profesor de la Universidad de Vigo, Albino Prada, considera, en cualquier caso, que «no es tendencial».
España ha dejado de ser el clásico país receptor de inversiones extranjeras. El dinero caliente que las multinacionales desplegaron en los años noventa no es precisamente que se prodigue ahora en la escena económica española.
El economista y profesor de Análisis Económico de la Universidad de Santiago, Juan Ares, achaca, en parte, a la coyuntura económica actual la caída de la inversión extranjera en España, y cree que más bien habrá que explorar la opción de España como inversor en otros países.
El tirón de la inversión extranjera en Galicia en el 2009, en todo caso, se asienta en elementos muy puntuales como los servicios financieros (140 millones de euros), los suministros de energía (3,15 millones), venta y reparación de vehículos de motor y motocicletas (0,05), servicios de comidas y bebidas (0,01), actividades de agencias de viaje (0,31), comercio al por menor (0,41), industria química (0,30), y pesca y acuicultura (0,44). No resultaría, según los analistas consultados, una cuestión de cambio de tendencia, y sí de la influencia de «uno o dos elementos puntuales» que, en este caso, mejoran los resultados, sin que pueda concluirse que los datos van a tener continuidad en el tiempo.
Galicia está lejos de las grandes comunidades acaparadoras de inversión en España, como Madrid y Cataluña, que en el 2009 absorbieron respectivamente inversiones de 7.636 y 1.365 millones de euros.
La comunidad gallega cerró el cuarto trimestre del pasado año con 8,3 millones de euros de inversión extranjera, mientras que en el trimestre anterior esta ascendió a 71,9 millones. En el primer trimestre del 2009, Galicia absorbió 73,5 millones, y en el segundo, 5.
Los datos del 2009 suponen ante todo un contrapeso anímico en un momento de crisis, en donde el Gobierno central y la Xunta esperan resultados positivos de la economía española para el último trimestre del año.
Los 158 millones con los que se cierra el ejercicio del 2009 representan una inyección de moral significativa para la economía gallega, frente al anémico 0,08% que representaron las inversiones extranjeras en Galicia respecto a las españolas en el 2008.
La crisis, la competencia fiscal de Portugal, que rebajó su impuesto de sociedades al 12,5%, por debajo del 30% español, y la falta de provisión de suelo industrial formaban parte de las explicaciones proporcionadas entonces por la patronal gallega a los malos resultados sobre inversiones extranjeras.