Los trabajadores del edificio Proa de Matogrande, donde la Xunta cuenta con ocho plantas dedicadas a los juzgados de los contencioso-administrativo y de lo mercantil, y a la delegación provincial de la Consellería de Traballo e Benestar, regresaron a ayer a sus puestos, después de que el pasado jueves la rotura de una tubería del aire acondicionado hubiese provocado la inundación de tres de los doce pisos del inmueble. Durante todo el fin de semana, los operarios de mantenimiento del edificio, así como quince trabajadores del Centro de Xestión de Rede y personal informático estuvieron secando y acondicionando las instalaciones, para que hoy se pudiese restablecer la normalidad.
Representantes de los funcionarios confirmaron que ayer se restauró la normalidad en este centro administrativo y judicial de la Xunta, aunque solo funcionaban dos ascensores, «y todavía habían mucha humedad». Sin embargo, también denunciaron que siguen sufriendo un calor excesivo en estas dependencias, donde «a las ocho de la mañana ya estábamos a 25 grados, y ahora están con el aire acondicionado, porque les dijimos que si subía más la temperatura, nos concentrábamos en la puerta», explicó ayer la responsable sindical Charo Jambrina.