¿Un rascacielos sin ascensor?

Carlos Marcos Blanco

A CORUÑA

17 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Ningún ciudadano entendería, hoy por hoy, la construcción de un gran rascacielos sin que sus diseñadores hubieran incluido los elevadores necesarios e imprescindibles para dar servicios a los usuarios de la nueva edificación. Es más, la Ley no permitiría, en ningún caso, la apertura del magno edificio sin el servicio de ascensores, fundamentalmente por sentido común. Este sentido común es el que falta, a todas luces, ante la apertura del nuevo centro comercial. Toda gran superficie debe de contar con un plan de infraestructuras para conseguir su licencia de actividad. Es decir, una buena movilidad, un planteamiento racional de circulación para poder acceder al centro sin provocar colapsos. Parece obvio.

Unión Coruñesa denunció en las páginas de La Voz que el plan de infraestructuras para Ikea y Marineda no está ni ejecutado ni puede estarlo para la fecha anunciada. No hay rotondas, no llega la tercera ronda a donde debe de llegar y no existe, ni tan siquiera, un carril de desaceleración en la autopista que cruza la zona. A fecha de hoy no hay nada. Es cierto que Ikea, como empresa, ha cumplido los plazos de su construcción, pero es cierto también que el Ayuntamiento no ha estado, otra vez, a la altura de las circunstancias. El colapso está anunciado. El daño a la imagen de La Coruña es fácilmente predecible y el mutismo público, que no en privado, de los técnicos suena como un grito en el desierto.

Ikea es una de esas superficies comerciales que son un reclamo de visitantes, genera empleos y riqueza, que haciendo las cosas bien, se pueden convertir en una nueva oportunidad para la ciudad.