Otro tropiezo galáctico. La mayor inversión que un club de fútbol ha realizado se ha revelado un dispendio: más de 250 millones de euros tirados por la borda. Un derroche que solo ha alcanzado para darse de bruces con el mismo muro de los últimos seis años: los octavos de final de la Liga de Campeones. Por el camino, una vergonzosa eliminación a manos del modesto Alcorcón. El modelo Florentino arranca como acabó el anterior, con un sonoro fracaso, en Europa, su territorio favorito.
Pese a los golpes de talonario, el Real Madrid se queda en su lugar habitual en el último lustro. Un golpe más doloroso, porque la final de la presente edición de la máxima competición continental de clubes se celebrará el 22 de mayo en el Bernabéu, el ayer cementerio blanco.
Dos balones de oro
Florentino Pérez, último presidente que ganó una Liga de Campeones (2002), volvió a la cabeza del club blanco con dos de los últimos Balones de Oro en el bolsillo, Kaká (2007) y Cristiano Ronaldo (2008), capaces de llevar al Real hasta la final en su estadio en 2010 para ganar su décima Copa de Europa. Pero, tras el Juventus (2005), Arsenal (2006), Bayern de Múnich (2007), Roma (2008) y Liverpool (2009), le ha tocado ahora el turno al Lyon destrozar prematuramente los sueños de victoria y de hacer historia del Real Madrid en esta competición. Y eso que todo parecía ideal para los aficionados del Real Madrid, a los que se había animado con una excesiva apelación a una remontada épica, cuando el resultado era claramente volteable (1-0).
Además de evidente, el tropiezo es aún más doloroso porque enfrente estaba el Lyon más discreto de los últimos años, aunque, eso sí, un club modélico en su funcionamiento y acostumbrado a sobrevivir gracias a los dispendios de los grandes.
Doblemente herido en la temporada 2008-2009 por una eliminación humillante en octavos de final ante el Liverpool (5-0 en el conjunto de la eliminatoria) y el subsiguiente éxito del Barcelona, su gran rival, en la final contra el Manchester United, el Real Madrid quiso dar este año un puñetazo sobre la mesa. Florentino Pérez, el ideólogo de los Galácticos (Figo, Zinedine Zidane, Ronaldo y David Beckham) del 2000 al 2006, celebró su vuelta doblando la apuesta por el derroche.
Los mejores
Acostumbrado a fichar cada temporada al «mejor jugador del mundo», esos a los que en el presidente blanco, en un exceso de vanidad y grandilocuencia, suele referirse como «hechos para jugar en el Real Madrid». Esta vez echó el resto con los traspasos de Kaká (Milan) y Cristiano Ronaldo (Manchester United). Más de 160 millones de euros solo para estos dos (94 por Cristiano Ronaldo, 67 por Kaka) futbolistas. Además de 35 millones por el francés Karim Benzema, 30 por Xabi Alonso, 15 por Raúl Albiol, 5 por Negredo (traspasado después al Sevilla), 4 por Esteban Granero y 4 por Álvaro Arbeloa. En total: 254 millones de euros. Algo nunca visto en una campaña de fichajes.
La temporada no ha concluido, pero el fiasco europeo es ya un lastre difícil de soportar para el Madrid.