El viento gallego que nadie quiere perder

A CORUÑA

El viento que sacude los eucaliptos en los montes gallegos permite a Berlusconi hacer caja con regularidad. Paradojas de la economía global, la que posibilita que un sector extraordinario para Galicia revierta fuera de la comunidad, mientras los vecinos ven como sus entornos naturales tiene que convivir con los molinillos. Enel, participada por la Administración pública italiana, no está dispuesta a perder su parte de la tarta gallega. Vale mucho. Y negocia con Gas Natural segregar su parte en una sociedad conjunta que mantenía con Fenosa. ¿Quién está detrás de Gas Natural? Repsol y La Caixa. Otros que tampoco están dispuestos a perder los euros que genera el viento. El resultado que todas esas operaciones le han dado a la economía doméstica gallega se ha ido conociendo con el tiempo: nada. Viendo en qué se quedó (más bien, quién se quedó) uno de los sectores estratégicos de Galicia, ¿quién está dispuesto a dejar escapar otro, el financiero? Solo algún cicatero.