La crisis en la cofradía de Sada obliga a prescindir de dos de sus trabajadores. Ya saben que el 31 de marzo será su último día
04 mar 2010 . Actualizado a las 12:45 h.El despertador de María volvió a sonar ayer (y lo hará mañana) a las cinco y cuarto de la madrugada. A las seis ya se encontraba en la lonja de Sada, su lugar de trabajo durante los últimos quince años, para dar relevo a su compañero José. Después de trasladarle éste las incidencias de la noche, María volvió ayer (igual que mañana) a registrar los datos de los barcos, a avisar a los compradores, a corregir la cantidad anunciada en el ordenador de la lonja, a subastar, a hacer los albaranes, a entregar las guías de transporte, a hacer las etiquetas... Pero ya hace días que María sabe que sus estresantes jornadas matinales tienen fecha de caducidad, el 31 de marzo. La cofradía de Sada decidió prescindir de los dos administrativos como una forma de soltar lastre para mantener viva la institución de este tradicional puerto de As Mariñas. El 1 de abril ya no habrá turno de noche en la lonja y José retomará las labores y horarios de su ya entonces ex compañera María García Freire. «Estoy decepcionada», dice la trabajadora aunque sin perder la sonrisa. Reconoce que quizá habría aceptado una rebaja de sueldo, «pero no me llegaron a plantear esa posibilidad». Pese a la decepción, cumple con todas sus tareas. «En quince años nunca me fui a casa dejando trabajos pendientes a otros compañeros», asegura.
Su despido no le pilló por sorpresa. La situación agónica de la cofradía ya se anunció en diciembre del 2008. Entonces, el patrón Andrés García Boutureira y los socios anunciaron el cierre y, por lo tanto, el despido de los cuatro trabajadores. Pero la Consellería do Mar optó por insuflar algo de vida con la realización de una auditoría. Pero pasado el tiempo, la cofradía solo ha acumulado deudas durante el 2009. El patrón culpa a la huida de la sardina de los caladeros más próximos. Pero María esgrime causas bien diferentes. «Pesca hay y ha habido siempre, a veces con jornadas de muchos miles de euros, pero el problema es que se van a vender pescado a otros sitios, fuera del puerto de Sada. ¿Le echan la culpa a las capturas? Mentira», señala la administrativa de la lonja, diplomada en Ciencias Económicas y Empresariales.
Mientras atiende a La Voz también resuelve problemas de compradores y suministradores. Así lo hará hasta el 31 de marzo, sin más descanso que los fines de semana y los lunes. Pero el consuelo de quedarse sin trabajo no es pequeño. «Mis hijos se alegran de que ahora pueda estar más tiempo con ellos», dice manteniendo la sonrisa.