El futuro de Fran Vázquez es culé

José M. Fernández

A CORUÑA

El futuro de Fran Vázquez se tiñe de azulgrana. Con el galardón de jugador más valioso de la fase final de la última Copa del Rey e inmerso en una trayectoria espectacular, el futuro del jugador pasa por ampliar su relación con el Barcelona, escuchar la llamada de la selección y valorar la NBA como una posibilidad cada vez más lejana. El pívot gallego (Chantada, 1 de mayo de 1983) está a tres meses de finalizar la última de las cuatro temporadas que firmó con el Barça, pero el club catalán tiene una opción unilateral para renovarle por un año más. Visto su rendimiento, Joan Creus, secretario técnico del club catalán, no se plantea otra cosa que ejercer la opción de retener a Fran Vázquez, aunque la lógica indica que le ofrecerá un contrato más largo Y el gallego, que confiesa estar cómodamente instalado en la Ciudad Condal, lo aceptará. Tan a gusto y seguro de sí mismo se encuentra que también ha decidido zanjar el debate sobre más de un episodio de su pasado deportivo. El galardón de MVP de la Copa ha levantado ánimo de un Fran Vázquez que no ha querido esperar al mes de junio para anunciar que los problemas personales por los que esquivó la convocatoria de la selección el año pasado ya han desaparecido. Ausente o no Pau Gasol, sería una sorpresa que uno de los mejores pívots del panorama europeo no estuviera con España en la defensa del título Mundial en Turquía. Así volvería a una selección con la que ya estuvo en el Europeo de Belgrado (2005), pero de la que se vio apartado por problemas físicos en el Mundial de Japón (2006) y en los Juegos de Pekín (2008) y a la que renunció en el Europeo de Polonia (2009). ¿Y la NBA? Aunque no definitivamente aparcado del punto de mira de sus objetivos, el futuro inmediato del gallego parece alejarle del baloncesto norteamericano. La renuncia en el verano del 2005, tras ser elegido en el draft con el número once por Orlando Magic, tuvo mucho que ver con la inseguridad propia de un jugador con apenas un par de temporadas a sus espaldas en la ACB; como debutante y de acuerdo al férreo control salarial que impone la NBA, el contrato máximo que podrían ofrecerle en Estados Unidos no alcanzaría el millón y medio de euros, una cantidad sensiblemente inferior a su cotización en Europa. La tercera opción es el baloncesto griego. Improbable. «¿A dónde va ir que esté mejor que en Barcelona», comenta su entorno más cercano. «Forma parte de un gran proyecto, de un equipo ganador, favorito a todos los títulos y está bien valorado», insiste la misma fuente.