«Footing» de riesgo en el paseo

A CORUÑA

Un coruñés sostiene que en el tramo comprendido entre la fuente de los surfistas y las Esclavas «no hay diez metros seguidos en los que no se encuentre una losa rota»

16 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Enrique Lobón recorre todas las mañanas el paseo marítimo. A las siete de la mañana, se calza las zapatillas de deporte y a trote lo transita de un lado a otro. Por ello, conoce a la perfección su suelo. Y no duda en calificar como «lamentable» un buen tramo de él: «El trozo que va desde la fuente de los surfistas hasta Las Esclavas está hecho un verdadero desastre. No hay ni diez metros seguidos en los que no te encuentres con una losa rota. Y llevan así desde hace mucho tiempo».

Lobón acusa al Ayuntamiento de no mimar uno de los emblemas de la ciudad. «Por aquí pasan cientos de personas cada día y bajo ningún concepto es de recibo que esto esté así». Además, teme por la pésima imagen que la ciudad transmite a los turistas que la visitan y caminan por él: «Es que esto es A Coruña, el balcón del Atlántico, dicen. Pues el balcón está todo hecho una calamidad. Además, resulta un verdadero peligro para la gente que camina por aquí. Y ya no te digo nada para los que hacemos deporte».

El deportista sigue caminando y va señalando, uno a uno, los desperfectos. «Mira, una losa toda rota. Otra ahí. Y otra más. ¡Es que esto es inadmisible!», se enfada. Pone en duda tanto la calidad del material empleado («esto está claro que no resiste, solo hay que verlo») como el mantenimiento que el Ayuntamiento hace de él («fíjate, esto está más seco que Tutankamón») para llegar a una conclusión: «Ni parches, ni retoques, ni reparaciones, ni nada. Aquí lo que hay que hacer es levantar todo el suelo del paseo de una vez e instalar un material resistente, que no se rompa cada dos por tres, como pasa con estas losetas».

Esguinces

Enrique Lobón asegura haber sufrido varios esguinces por este motivo. «Vas corriendo, pisas en una de estas losas rotas y allá vas», comenta. «De tanto pasar por aquí, las tengo todas más o menos controladas, pero no todo el mundo va así», explica. «Además, el peatón no puede ir mirando al suelo pensando si se va a torcer un tobillo».

Pese a ser más segura, tampoco le gusta la solución adoptaba en algunos tramos del paseo a su paso por la avenida de Buenos Aires. «Aquí lo remendaron todo con cemento y ha quedado horrible», comenta mientras sigue indicando, paso a paso, las losetas rotas, que se cuentan por decenas. «Todo es así hasta la plaza del Matadero. De ahí en adelante ya está mejor», señala. «El suelo tiene mucho mejor material y, además, ese tramo no se usa tanto como el otro», concluye.