El ocaso de los arciprestes

A CORUÑA

Galicia mantiene sus diócesis y sus parroquias, pero la falta de clero y la despoblación obligan a la Iglesia a reorganizarse

02 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La creciente despoblación de Galicia, un alarmante fenómeno que ya ni siquiera es exclusivo del mundo rural, está llevando a las diócesis gallegas a reordenar sus territorios mediante la supresión de arciprestazgos. Algo a lo que, claro está, la escasez de sacerdotes tampoco es ajena. La Diócesis de Santiago de Compostela, por decisión expresa de Julián Barrio, ha reducido estos días sus arciprestazgos (y por tanto sus arciprestes, figura que no ha dejado de perder protagonismo dentro de las diócesis desde hace décadas) de 48 a 37. En Lugo, informan fuentes próximas a su cúpula diocesana, está en estudio reducirlos a la mitad de los actuales, pasando de 28 a 14. Y hace cuatro años ya que la diócesis ferrolanomindoniense, de manera más drástica aún, y mediante una medida que puso en marcha el obispo Sánchez Monge, pero que ya partía de un estudio iniciado en tiempos de Gea Escolano, pasó de 17 arciprestazgos a solamente siete. Una reducción, esta, en la que desaparecieron, entre otros, el arciprestazgo de la Terra de Miranda (tan cunqueiriano) y el vinculado a San Martiño, el templo que perdió su rango catedralicio en el siglo XII y al que el papa Benedicto XVI acaba de devolver ahora el rango de basílica.

«A identidade territorial»

En cualquier caso, la reducción de los arciprestazgos ha de entenderse, señalaban ayer fuentes de la curia compostelana muy próximas al arzobispo Barrio, «como unha cuestión puramente organizativa, xa que a Igrexa de Galicia segue a manter intacta a súa identidade territorial, que é a que se asenta nas propias dioceses e nas súas parroquias, que non sofren alteración ningunha». Idéntica opinión sostiene el canónigo mindoniense, y canciller de la Curia de Mondoñedo-Ferrol, Félix Villares Mouteira: «A redución do número de arciprestes -dice Villares- é algo que en realidade non lle afecta á xente, porque as parroquias non cambian. E xa non tiña sentido manter arciprestazgos onde xa só quedan catro ou cinco cregos».

Los arciprestes tuvieron durante siglos una especial presencia en la Iglesia católica, cuando su función de gobierno equivalía, en cierto sentido, a la que hoy corresponde a los vicarios generales. Por aquel entonces, eran ellos quienes sustituían a los obipos cuando el prelado no podía presidir una ceremonia. Y el propio Concilio de Trento, fuente de la Contrarreforma, estableció el procedimiento a seguir durante sus visitas diocesanas. Eran otros tiempos.