Montañas negras de carbón es la imagen que se asocia, desde hace años y pese a las críticas de los vecinos debido a la contaminación, al muelle del Centenario. Sin embargo, estos días la tonalidad es muy distinta, ya que lo que se acumula en la explanada del puerto es cuarzo. Las dunas que se han formado con este material, trasladado por camiones, son claramente visibles desde la zona del castillo de San Antón.
La Autoridad Portuaria destaca que aproximadamente la cantidad de material acumulada es de unas 25.000 toneladas y procede de canteras de la provincia. Es una mercancía destinada a la exportación y se embarcará, en los próximos días, hacia Venezuela.
Movimiento extraordinario
Es una acumulación extraordinaria, superior a la que se traslada habitualmente, ya que en esos casos no suele superar las 4.000 toneladas, pero el Puerto matiza que se trata de un embarque especial. Sin embargo, fuentes de la Autoridad Portuaria matizan que este tipo de operaciones se suelen realizar casi todos los años por estas fechas.
En el balance del año pasado, se recoge que el tráfico de cuarzo en el puerto coruñés alcanzó las 180.144 toneladas, situándose así en cuarta posición dentro del movimiento de graneles sólidos en los muelles tras los cereales, el grano y el pienso (1.464.579 toneladas); el carbón y el coque (457.089); y el cemento y el clinker (256.468), superando únicamente al tráfico de alúmina (168.824).
Este tipo de material ha registrado una pequeña caída en los últimos tres años en los muelles coruñeses, en donde se situó durante la década de los noventa en tercera posición, llegando incluso a ser similar al del carbón, respecto al resto de graneles sólidos con los que se opera.
Aunque el cuarzo, señalan desde la Autoridad Portuaria, no suele generar problemas de polvo, se envió a técnicos de la entidad a mirar al muelle si sería necesario adoptar medidas anticontaminantes debido a la gran cantidad de material acumulado durante estos días. Sin embargo, se indica que el que haya coincidido este proceso con unos días lluviosos evita que el polvo que se puede generar tanto en la descarga como cuando se manipula por las palas para colocarlo supongan un problema para la población.