«La abogacía siempre ha sido una profesión de caballeros»

A CORUÑA

El Colegio Provincial de Abogados de A Coruña celebra sus 250 años de historia con la edición de un libro que prologa el ministro Caamaño

24 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Es un enamorado de su profesión. Un veterano abogado vocacional cuya enérgica conversación convence al interlocutor de que «esta es la profesión más bella del mundo. Pero no porque lo diga yo, que la frase es de Voltaire», matiza Jesús Varela Fraga, decano del Ilustre Colegio Provincial de Abogados de A Coruña. Esta institución está de aniversario. Cumple 250 años, una efeméride conmemorada con la edición de un libro que recoge los grandes hitos y personajes que han marcado su vida, y que se presenta este lunes a las 13 horas en la sede del colegio, con la presencia del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que prologa el volumen.

Este libro ha servido a Varela Fraga de disculpa para ahondar en su otra gran pasión, la historia: «Es la única fuente segura de conocimiento», afirma el decano. Él se ha ocupado de la redacción de una serie de semblanzas de los más ilustres miembros del colegio: «Si están buscando nombres para el callejero coruñés, aquí tienen candidatos con méritos sobrados», asegura.

La vocación de este abogado nacido en Melide despertó nada más pisar la facultad de Derecho en Santiago: «Nos habían preguntado sobre nuestro futuro profesional en clase, y todos apuntaban a jueces, notarios... Pero yo lo tenía claro», recuerda. Argumenta esta decisión de un modo convincente: «Es una profesión sin jefe, y eso es impagable -afirma con una sonrisa cómplice-. Hasta los jueces y los fiscales tienen jefe, pero nosotros nos debemos solamente al cliente». Es tal su pasión, que llega a comparar la abogacía con un arte: «Tiene mucho de arte, se aprende como los antiguos oficios, de maestro a discípulo».

Su relación con el Colegio Provincial de Abogados se remonta a tiempo atrás, y precisamente a quien fue su maestro. El primer despacho en el que desarrolló su labor profesional fue el de Manuel Iglesias Corral, que fue decano de la institución durante 25 años y que ya en su día quiso que entrase a formar parte activa de la misma: «En aquel entonces yo tenía demasiado trabajo y muy poco tiempo. Pero hace nueve años, el entonces decano César Torres me insistió y terminé entrando en la junta de gobierno». Desde el año 2005 ocupa el decanato, desde el que llena su tiempo con «algunas preocupaciones y muchas satisfacciones», asegura. Las primeras «vienen de mediar entre compañeros. A veces nos molestamos, es inevitable, y conseguir que la amistad se imponga es lo más gratificante de este puesto. Pero existe gran camaradería y respeto ente nosotros, esta siempre fue una profesión de caballeros», cuenta satisfecho.