Molduras gallegas por toda España

A CORUÑA

Todo comenzó con una tienda de fotografía en Sada, pero con la incorporación de ?la nueva generación, esta empresa familiar comenzó su expansión por la Península

18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Es una empresa familiar, de esas de toda la vida. Funciona como tal en su taller -HG Molduras- y las tiendas -Alfonso Decoración- que tiene en Sada y Betanzos. Pero las miras de los propietarios, Alfonso Hernández y sus hijos Álvaro y Alfonso, apuntan mucho más alto. En los últimos años, este negocio ha conseguido implantarse en distintos puntos repartidos por toda España, a través de una red comercial dirigida desde la casa madre.

El origen de esta próspera empresa familiar hay que buscarlo hace 35 años en Sada: «Abrí un negocio con mi mujer, Carmen, que sigue al frente del establecimiento de Sada. Era una tienda de fotografía, en la que comencé a enmarcar mis propias fotos. Poco a poco fui aceptando encargos y dedicándome más a los marcos que a la fotografía, sobre todo con la llegada de la foto digital», recuerda Alfonso padre.

Pero fue con la entrada de sus hijos en la empresa cuando esta sufrió su revolución: «Siempre hemos echado una mano en el taller y siempre nos gustó. Es un trabajo que tiene una parte creativa muy importante y proporciona alegrías inmediatas, ya que ves el resultado en seguida», asegura Álvaro, que añade que fueron sus padres los que les metieron el gusanillo. Hace unos años, los hijos se implicaron más en el negocio: «Abrimos la segunda tienda y comenzó la expansión, vendiendo para otras tiendas de decoración de toda Galicia y, ahora, para toda España», matiza Alfonso hijo. Tienen delegados comerciales en Madrid, Levante y el norte peninsular: «Esto tuvo un principio, pero todavía no sabemos dónde acabará», añade.

El padre es fotógrafo profesional, y ese talento ha sido aprovechado también en el negocio, ya que comercializan láminas con las impactantes instantáneas de Alfonso. «Ofrecemos absolutamente todo lo que vaya en las paredes de una casa», asegura este. Y buena muestra de eso la dan algunos de los curiosos encargos que han recibido últimamente: «Hemos hecho ya unos cuantos marcos para televisores de plasma, que van después colgados en la pared».

A pesar del crecimiento de la empresa, siguen definiéndola como un negocio familiar: «Nos diferenciamos de otras empresas en que hablamos de negocios a la hora de comer, en casa, lo que tiene su parte positiva, pero también su parte negativa», asegura el menor de los Alfonsos entre las risas de su padre y su hermano.