No había ni rastro de chapapote, pero sí toneladas de cristales, neumáticos, plásticos y madera, que mariscadores y vecinos de Culleredo retiraron ayer de la ría coruñesa
19 oct 2009 . Actualizado a las 11:59 h.«Un hueso de difunto, espuma de un colchón, un palo de un chupa, un vaso, una escoba, una pajarita, una botella de plástico, una caja de madera...». De esta forma, iba enumerando todo lo que metía en su capacho uno de los doscientos voluntarios que ayer se llenaron de lodo hasta las rodillas para limpiar la ría coruñesa de O Burgo, cerrada al marisqueo desde hace años por su alto grado de contaminación.
Cansados de las promesas incumplidas de las distintas Administraciones para regenerar estas aguas, los vecinos y mariscadores decidieron revivir el espíritu del Prestige -cuando la ciudadanía se echó a las playas para limpiar el chapapote vertido por el petrolero-, y se propusieron hacer lo propio en esta ría. Ataviados con los conocidos monos blancos, botas (aunque más de uno se las olvidó), capazos y escobas amarillas, fueron recorriendo las orillas de este estuario y recogiendo todo tipo de desperdicios, entre los que sobresalían varios neumáticos, decenas de kilos de cristales, maderos, plásticos y botellas.
Para el patrón mayor de la Confraría de Pescadores de A Coruña, Manuel Cao, la experiencia fue todo un éxito y se mostraba muy satisfecho con el gran apoyo recibido. «En poco tiempo hemos recogido más de treinta barreños de basura, la mayor parte era vidrio y plástico. Yo salí muy contento de esta iniciativa, y la vamos a volver a repetir muy pronto», afirmó, al mismo tiempo que les recordó a las Administraciones que esta labor era de su competencia.
Aunque todavía no se sabe la fecha de la próxima limpieza voluntaria de la ría, la que ya está fijada es la de la manifestación que volverá a recorrer las calles de A Coruña el próximo 24 de octubre, para exigir que se tome conciencia de que la limpieza de esta ría es «muy urgente».