Diez caras de la crisis

A CORUÑA

Comerciantes coruñeses desvelan sus secretos sobre cómo sobrevivir con sus negocios en la actual coyuntura económica

04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La crisis económica se refleja en rostros coruñeses que tienen nombres y apellidos. Los pequeños comerciantes resisten los embates como pueden, a pesar de que muchos afirman que el pesimismo se apodera de sus mentes con demasiada frecuencia. El ingenio se agudiza para conquistar de nuevo a los clientes cuando llegan las vacas flacas. Con promociones originales, trato personalizado y la primera calidad por bandera son muchos los establecimientos de la ciudad que han decidido declararle la guerra a una situación complicada. Creen que sortear la crisis es la prueba de fuego de las que sus negocios pueden, incluso, salir fortalecidos. Carmen Allegue y Rocío Fuentes «Regalar flores como muestra de amor será siempre un clásico. El romanticismo no puede perderse con la crisis» Carmen Allegue y Rocío Fuentes son amigas y socias de la floristería A vaca verde, en la avenida General Sanjurjo. Aunque afirman que el encanto que desprenden las flores y el romanticismo no se perderá nunca, padecen desde hace meses el efecto de la crisis en sus ingresos. Aseguran que el tipo de flor que se demanda en la actualidad ha cambiado del mismo modo que cambian los encargos de coronas que se piden para los funerales. «La gente compra flores con menos frecuencia para llevar a sus seres queridos y si lo hacen, escogen flores más económicas y duraderas en lugar de las más vistosas y caras», dicen. Su clientela más fiel es la que no cambian sus flores por nada y la que, aunque con otra demanda y frecuencia, sigue regalando sus flores. Joss LeBoss «Aquí la vida es un poco más barata que en Francia. Eso es lo que me hace sobrevivir» Lleva animando las calles de las ciudades de Europa con sus marionetas desde que tenía 15 años. Joss La Marionette, es el nombre artístico de Joss LeBoss para darse a conocer por el mundo. Él mismo fabricó sus títeres y los cuida como si se tratasen de sus hijos. «Conozco España mejor que cualquier español. La vida aquí es más barata y eso me garantiza el pan. Mientras siga así no saldré de este país», asegura. Paqui Vázquez y Pili Seijo «Mientras haya tiendas que vendan telas, los negocios dedicados a la costura lucharán por sobrevivir» Son las dos dependientas del taller de costura Mis diseños. Afirman que con la crisis la ropa de las grandes cadenas del sector textil han bajado tanto sus precios que arreglar la prendas ha dejado de ser una opción en muchos casos: «Si te venden por 15 euros un pantalón no merece la pena gastar dinero en arreglar uno viejo. Son las prendas buenas o de ceremonia a las que dedicamos nuestro trabajo», señala Paqui. Las dos modistas dicen que no pueden bajar más los precios y que se van salvando de la crisis ofreciendo a sus clientas de siempre un trato personalizado que en muchos casos no se encuentra en los grandes comercios, que por otra parte han dejado de ofrecer servicios de arreglo. Jaime Manso Rey «Antes en todas las casas había un vinilo. Ahora son pocos los que los valoran» Portobello o el templo de la música, como lo denominan algunos, es el establecimiento de la rúa Ciega donde los grandes éxitos adquieren un valor diferente. «Desde hace años la gente quiere la cultura gratis o música basura. Aquí no tenemos de eso». Jaime asegura que la clientela que llega a su comercio es tan especializada que la crisis económica no es lo peor que le ha podido pasar. Sin embargo, la idea de que la música no es un bien necesario afecta con más fuerza al sector desde que comenzó la recesión: «No es la primera vez que un cliente me comenta las ganas que tiene de comprar este disco o aquel, pero que arreglar la cocina o comprar un electrodoméstico es lo primero», dice. Jaime asegura que no tiene más remedio que esperar a que termine la crisis económica, aunque mantiene pocas esperanzas: «Lo único que puedo hacer es ofertar la mejor música y esperar que se aprecie». Serafín Ortigueira «Hay servicios imprescindibles. El nuestro es hoy en día uno de ellos» La clínica de fisioterapia neurológica Cefine cuenta con ocho jóvenes profesionales de la fisioterapia, que dedican sus esfuerzos a mejorar la calidad de vida de las personas que han perdido capacidades psicomotrices básicas como el habla o el movimiento en alguna parte del cuerpo. «Somos conscientes de que el servicio que ofrecemos es imprescindible para nuestros clientes. Por eso, y aún en medio de la crisis, hemos apostado por ampliar la plantilla sin subir las tarifas. Los esfuerzos de austeridad darán sus frutos si mantenemos la calidad de nuestro trabajo». Serafín afirma que la Seguridad Social no puede hacerse cargo con el mismo trato personalizado a los pacientes que demandan estos servicios. «Sin embargo, no somos su competencia, somos un servicio que la complementa», asegura. Juan Seoane Iglesias «Los buenos tiempos los viví cuando el cupón valía cien pesetas» Reparte suerte en el centro comercial de Cuatro Caminos y no cuenta con los dedos de una mano los premios grandes que ha repartido desde que comenzó a dedicarse hace dieciocho años a la venta de lotería en la ONCE. Asegura que la gente compra menos lotería, aunque también ha comenzado a crecer el perfil de cliente que ve en el cupón una esperanza para salir de la crisis. «Cuando el cupón valía cien pesetas la gente compraba por costumbre. Ahora las cosas han cambiado mucho y hasta la clientela fiel se lo piensa más antes de llevarse un número. Las supersticiones han crecido mucho». Juan dice que la parte positiva de la situación económica actual en la venta de la lotería es que la gente se alegra más con los premios pequeños y que se valora el dinero que cae del cielo de otra manera. Javier Carrete «Los pacientes retrasan el tratamiento dental y eso les va a pasar factura a su salud» «Escoger prioridades en salud no debe ser una opción». Javier Carrete dice que además del descenso de visitas de revisión de sus pacientes los tratamientos relacionados con estética que se llevan a cabo en su clínica son los que más han sufrido las consecuencias de la crisis. «Ha disminuido la demanda de ortodoncias y los tratamientos estéticos a excepción del blanqueamiento dental, que es económico y no suele suprimirse. Los pacientes ven un resultado de calidad al instante y no suelen ahorrar en esto». Su clínica cuenta con una clientela que se hizo fiel con el paso de los años y este médico coruñés ha desarrollado un modelo de dentadura provisional para casos de implantología de larga duración que comienza a dar sus frutos: «Los clientes comienzan a conocer esta prótesis dental y la demandan cada vez más. Este servicio se está convirtiendo en un valor añadido a la clínica», afirma. Marta e Iria Pérez «Nos promocionamos como un coro económico, pero el precio no es lo único que convence a quien nos contrata» Son hermanas y un dúo de cantantes que actúan en bodas civiles y religiosas. Llevan desde los nueve años en el conservatorio y aseguran que para vivir de la música, y más en tiempos de crisis, es necesario mucho sacrificio y dedicación. «El año pasado comenzamos a promocionarnos como un coro económico conscientes de las dificultades con las que nos íbamos a encontrar. Pero no es solo el precio asequible lo que convence, si no emocionas con la música no te contratan». Por menos de 300 euros por actuación y dando a elegir las obras del repertorio con una prueba ante el cliente, Marta e Iria afirman ganarse la vida dignamente y haciendo lo que les gusta. Julio Taboada «Estamos ante una crisis económica y de los valores morales» El sacerdote de la Iglesia Castrense de San Andrés afirma que los fieles deben concienciarse de que la caridad es ahora más importante que nunca y que la ayuda a los necesitados no debe reducirse por el bien de la comunidad. «La gente se ha vuelto demasiado materialista. Lo peor de la crisis económica es que sale a relucir aún más la crisis de valores morales que estamos viviendo en la actualidad», asegura Julio Taboada. Mediante sus oraciones Julio espera que los jóvenes, el futuro, vuelvan al cristianismo y ayuden con sus obras a solucionar los problemas sociales. Álvaro Gómez «Un zapato cómodo no tiene precio» Trabaja en el puesto Míster Minit de reparación de calzado del centro comercial de Cuatro Caminos con una media de arreglos de unos treinta pares de zapatos al día. «Si tienes un zapato cómodo prefieres gastar un poco en el arreglo a comprar otro que puede que no te dé el mismo resultado. Además, en estos tiempos, el ahorro es lo primero y muchas veces compensa la reparación», confiesa Álvaro Gómez.