Adriana Amenedo pide su puesta en libertad, mientras la Guardia Civil busca en el monte el arma homicida

La Voz

A CORUÑA

La Guardia Civil acudió ayer al lugar en el que Adriana Amenedo situó el escondite en el que su ex novio ocultó el cuchillo con el que mataron a Claudia y a Pachá. Un día antes, la imputada acompañó a la jueza que lleva el caso a ese monte entre Betanzos y Ferrol, pero ante la falta de utensilios para retirar zarjas y cavar se optó por continuar la búsqueda en días sucesivos. El hallazgo del arma sería crucial. Si es cierto lo declarado por Adriana, los investigadores solo encontrarían las huellas de Prado Riveiro en el cuchillo, lo que lo convertiría en el autor de las puñaladas. La Guardia Civil dio crédito a las palabras de la imputada. Es muy probable, según fuentes de la investigación, que ese cuchillo se encuentre donde dice Adriana, «pues es su principal baza para quitarse de encima la imputación por asesinato». Si sale todo como la sospechosa pretende; es decir, si el cuchillo solo contiene las huellas de Prado Riveiro, es probable que salga en libertad condicional, pues solo podría atribuírsele un delito de profanación de cadáveres (el traslado de los cuerpos) y encubrimiento. Ramón Sierra, abogado de Adriana Amenedo, pedirá su puesta en libertad, confiando en que la jueza atienda la nueva actitud de la imputada, que de un tiempo a esta parte se propuso colaborar con la Justicia para el esclarecimiento del caso. En su carta enviada a la jueza hace dos meses, Adriana explicaba con lujo de detalles cómo sucedieron los hechos entre el 7 y el 10 de septiembre del año pasado. Explicó que lo único que hizo ella fue ayudar al traslado de los cuerpos, que se enteró las muertes cuando entró en la casa de las víctimas y vio los cuerpos en el suelo. También negó su participación en los descuartizamientos, sosteniendo que fue su ex pareja la que los desmembró. Por su parte, Prado Riveiro, que cuando fue detenido exculpó a Adriana, decidió inculparla hace cuatro meses, cuando ella rompió la relación. El principal sospechoso del crimen aseguró a la jueza que la autora intelectual del doble asesinato fue ella.