Los vecinos de la calle Castiñeiras no salían de su asombro. Por la mañana, un obrero machacaba con un martillo hidráulico varias losas de la acera hasta hacerlas añicos. El ruido y las molestias, por sí mismas, no son nada nuevo, ya que las obras de reurbanización y adecentamiento de la zona que han tenido lugar este verano han aclimatado a los vecinos al polvo, el ruidos y las incomodidades continuas.
El problema lo da el hecho de que lo que se picaba eran aceras colocadas hace apenas un mes. «Es realmente increíble. Primero las hacen y luego las destrozan, no tiene ningún sentido. Cómo se nota que no lo están pagando con su dinero», comentaba M.?P., uno de los residentes en el vial señalando a la zona afectada. Se trata del tramo de la acera de los números pares, comprendida entre los números 9 y 11 de la calle.
En un principio, se hizo una obra para aumentar el ancho de la acera. «A mí ya me pareció extraño que aumentaran tanto las aceras de este lado», comentaba el vecino sobre sus impresiones hace un mes, cuando las colocaron. Luego, llegó la sorpresa porque se hiciera añicos. Sobre las doce un obrero reventaba la fila de losas grises oscuras que bordean la acera. En unos pocos minutos terminó su faena ante los ojos atónitos de los residentes que no entendían nada de lo que estaba pasado. «Esperemos que solo sea este trozo -deseaba otro de los vecinos-. No vaya a ser que destruyan todo de nuevo, ahora que parece que esto ya va a terminarse».
Un error sin coste
Desde al Ayuntamiento explican que las obras se encuadran dentro del plan de reurbanización de la zona. Se trata de una acción dependiente de la Concejalía de Infraestructuras. En María Pita achacan la anomalía a un error en los cálculos de la empresa que hace los trabajos. Es decir, que en un principio se diseñó la acera de un modo, pero al término se comprobó que no respondía a la funcionalidad buscada. El tramo afectado es de unos ocho metros.
De cualquier modo, hacen referencia a que este hecho no tendrá ninguna repercusión económica para las arcas públicas. Fuentes del Ayuntamiento señalan que cualquier gasto a mayores que pueda generar la corrección correrá a cargo de la empresa a la que se contrató.
Asfaltados
Además de este hecho en concreto algunos vecinos se quejan del actual estado del firme y el hecho de que todavía esté cerrada al tráfico: «La calle Santa Lucía lleva más de tres meses cortada al tráfico y las aceras las terminaron a finales del mes de junio», sostiene uno de los comerciantes.
Considera que las partes en las que las aceras estén terminadas podría asfaltarse y permitir la circulación.