Explosión de luces en la bahía

A CORUÑA

El paseo marítimo se convirtió en un gran salón de bailes con la intervención de hasta tres orquestas

10 ago 2009 . Actualizado a las 12:20 h.

La batalla pirotécnico naval quiso confirmarse como símbolo de las fiestas de la ciudad. No fue la desbordante afluencia del año pasado, tal y como se comentaba en la zona, aunque, según datos ofrecidos por Protección Civil, a lo largo de todo el paseo marítimo se llegaron a concentrar en torno a 100.000 personas con una intención: disfrutar del espectáculo de fuegos de artificio que, un año más, recordó el enfrentamiento que en 1589 mantuvieron la flota inglesa de Francis Drake contra el pueblo coruñés.

El descenso de turistas y el frío -allí se pudieron ver muchas bufandas- se revelan claves en la bajada de público a un acto que, sea como sea, difícilmente encontrará rival en afluencia en el resto de las fiestas. Puede que tampoco en aceptación. Porque los fuegos gustaron. Y mucho. Los más de 700 kilos de explosivos concentrados en 5.000 artefactos pirotécnicos dibujaron el cielo de Riazor durante media hora, provocando una sucesión de bocas abiertas, ojos como platos y salvas de aplausos.

Tras los tres avisos de rigor, en la lanzadera de Las Esclavas arrancó el bombardeo colorista. Fuegos con forma de ganchos, fuegos que dibujaban círculos concéntricos, fuegos que explotaban con una estrella. Hubo para todos los gustos. Pronto tuvieron réplica el otro lado de la bahía, en la zona de la Domus, con bellas composiciones de cohetes entrecruzados creando efímeros telones de luz.

Entre los espectadores se comentaban que el nivel era parejo al del año pasado y que el cambio de ubicación -en años anteriores la contienda tenía lugar en las inmediaciones del castillo de San Antón- no hace sino facilitar la visibilidad. Llamó la atención la pirotecnia en forma de medusa o la que, explotando en horizontal, creaba nubes doradas en la oscuridad.

La Policía Local cortó el tráfico en la zona para facilitar la visión. Desde el inicio de la avenida Barrié de la Maza hasta el colegio Salesianos se interrumpió la circulación hasta bien entrada la madrugada. Ello no solo fue debido a la celebración del espectáculo de fuegos artificiales, sino que, a última hora de la tarde, tuvo lugar una exhibición de los coches antiguos participantes en el Rally Teresa Herrera, que concentró a cientos de personas.

Posteriormente, se pudieron ver las charangas y carrozas del carnaval de verano. Desde Camps y su famoso sastre tomándole medidas al público, hasta una carroza que recreaba el barrio de Feáns en los años cincuenta, no hicieron si no provocar la sonrisa de los paseantes. Entre ellos se podían distinguir acentos de todo tipo: andaluces, británicos, alemanes, sudamericanos, etcétera.

Al término, a las diez y media de, empezaron en el Orzán los primeros acordes de la orquesta Los Trovadores. No era la única. Con ella rivalizaba en Riazor la Passarella. Ambas tocaron hasta la llegada de los fuegos y, a su término, reanudaron la verbena con una tercera compañera: Maquinaria Banda, que se situó al lado de los Salesianos.

La fiesta se prolongó hasta la madrugada y, como es habitual, la avenida se convirtió por una noche en una gran pista de baile.