El Coliseo registró mejor entrada que en la primera corrida del 2008 y el público se sumó a la fiesta acudiendo con mantillas y los típicos sombreros andaluces
07 ago 2009 . Actualizado a las 11:41 h.Seamos sinceros. Cuando un músico de la banda prefiere leer el periódico es que la corrida no es precisamente brillante. O eso, o que es un antitaurino obligado a tragar por culpa de su profesión. Pero ayer no hacía falta odiar los toros para distraer la vista del coso. De hecho, los primeros aplausos los arrancó la caída de un caballo, y los segundos la reposición del mismo equino a su posición vertical. Pero es justo salvar del tono mediocre las dos últimas faenas de la noche.
El concejal González-Garcés se posicionó a ras de la arena, en un segundo burladero, con la barbilla apoyada sobre los manos cruzadas. Su presencia se buscaba desde la grada después de embestir de palabra esta semana contra los socios de gobierno y su escasa afición taurina. Para observar su rictus no era necesario uno de los prismáticos con el que acudieron varios aficionados, algunos desde los tendidos más cercanos. El debate de política municipal renació en el tercer toro de la tarde, cuando el banderillero se escoró demasiado en su labor. «Esas banderillas se cayeron muy a la izquierda, son del Bloque», se oyó desde el público aunque demasiado lejos de donde se sentaba el alcalde, cerca de presidencia. Javier Losada tomó asiento cinco minutos antes de comenzar la corrida.
Entre los famosos, el ex presentador de Televisión Española Manuel Torreiglesias, y algunos jugadores del Deportivo, que lograron plaza en el callejón del Coliseo. Por allí se movían a sus anchas Manuel Pablo, Sergio y Lopo, que no se arrugaron para reclamar a uno de los fotógrafos profesionales que les retratara con El Cordobés.
Pese al tono deslucido de las faenas y la media entrada -bastante mejor que en la primera jornada del 2008-, el Coliseo brindó detalles de color. Se descubrió que los sombreros cordobeses también son rojos y que algunos incorporan una flor del mismo color. Respecto al tono blanco, las pañoladas al presidente se pueden hacer con folletos, grandes chaquetas o clínex desplegados. Las grandes mantillas multicolores volvieron a adornar el multiusos más grande de A Coruña. Y en los tendidos cercanos se recordaron que en la ciudad hay numerosas peñas taurinas, como la 4 Caminos, Ciudad Vieja, La Coruña o Maianca.
En ese contexto de color llegó el quinto toro, con una sobresaliente actuación del francés Castella, un torero tan genial como parco con los detalles pasionales. El de Béziers se negó a salir a hombros de la plaza coruñesa, lo que no fue bien encajado por un sector del público. Pero la gran mayoría se lo perdonó. Porque su actuación fue tan buena que hasta el músico levantó la vista del periódico.