La magia del circo chino visitó el Palacio de la Ópera

R.?I.

A CORUÑA

06 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El auditorio del Palacio de la Ópera salió ayer impactado tras la única exhibición que ofreció el circo acrobático nacional de Pekín en A Coruña. Desde el año 1950, y bajo el nombre de Nueva China, estos artistas han recorrido con sus acrobacias más de ochenta países. Numerosas personas, entre las que había un gran número de niños, presenció un espectáculo de gran colorido, que giraba sobre la interpretación que hacía la niña protagonista del mundo que le rodeaba, conducida por el amable Abuelo Árbol.

La obra se estructuraba en distintas escenas, en donde los acróbatas simulaban los movimientos de distintos animales, de los que aparecían caracterizados. Así, emularon las danzas de libélulas, ranas, loros, ardillas y arañas. El momento de mayor tensión fue cuando se convirtieron en monos, ya que trepaban por unos troncos de árbol improvisados, desde los que se lanzaban en caída libre hacia colchonetas, provocando que a más de uno se le encogiera el corazón. Era un show para todas las edades, en el que primaban los efectos luminosos y la música impactante. Además, en el espectáculo se intentó captar la atención del público con números de magia.