Mucha tela que cortar en tres generaciones

A CORUÑA

El fundador de Mayfer sostiene, junto a su hijo y su nieto, el mítico comercio textil en el centro noble de Betanzos

02 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El mostrador del comercio Mayfer de Betanzos es un abanico generacional. Si acude allí a comprar una camisa, un pantalón de caballero o varios metros de tela puede ser atendido por un joven, un hombre maduro o un veterano que ya está de vuelta de todas los ramos textiles. Son los tres reyes del negocio -Rey es el primer apellido de todos- y el comercio, así como el contacto con el cliente, ha comenzado en este pequeño rincón de Betanzos antes de que el hombre llegara a la Luna.

¿Por qué Mayfer? Hay que acudir al segundo apellido de Gabriel, el más veterano con 78 años. «Es una mezcla de Maceiras y Ferreño, que era mi socio de entonces». Parecía un nombre irrepetible dado el origen híbrido, pero 78 años son muchos para no recibir sorpresas. «Descubrí una gasolinera llamada Mayfer en Avilés, y me han dicho que en Valencia hay una fábrica de muebles con el mismo nombre», señala Gabriel, quien recuerda la larga etapa en la que fue empleado en una fábrica de tejidos en Betanzos en 1943, con apenas trece años. «Los mostradores eran bastante más altos que estos y ya no era muy alto entonces», dice con ironía este veterano comerciante. De ahí pasó a la fundación de la actual tienda con su socio Juan Crespo Ferreño en 1961. Tras la compra de otro local, Crespo, ya fallecido, se quedó con el último adquirido. «El trabajo de empleado me sirvió de mucho para arrancar con el negocio porque, al principio, estábamos rodeados de verdaderos colosos. Fueron años de sacrificio y trabajo para sacar esto adelante, hasta hoy», indica el fundador de la tienda, atestada en sus estanterías.

Al mostrador se incorporó posteriormente el hijo de Gabril, Rafael, pero eso fue después de concluir su carrera como futbolista. Formado en el Brigantium, fue jugador del Celta de Vigo, Avilés, Cultural Leonesa, Eume y Lugo, para acabar su trayectoria en Betanzos.

A la tienda

Luego fichó por Mayfer, desde el que cada día aplica los consejos de su progenitor para con los clientes. «La principal virtud de mi padre es la complacencia y la camaradería con los clientes, él trata igual a los que llevan viniendo cuarenta años como a los que entran por primera vez», explica Rafael, que tenía siete años cuando se inauguró la tienda. Vuelve a la conversación el asunto del fútbol. ¿En qué posición jugaba? La respuesta es una risa llena de dudas. «Yo siempre decía ''de cualquier cosa'' porque jugué de extremo, interior y en mil puestos, y claro, cuando no tienes uno concreto los demás ya piensan que muy bueno no eres», comenta.

Todavía queda una astilla por consultar. Se trata de Rafael Rey Fernández, de 32 años y con nueve en la tienda entre los consejos de su padre y su abuelo. Mientras explica su trabajo dobla un pantalón sobre un mostrador que podría narrar curiosas historias anónimas de los betanceiros. «Siempre se aprende trabajando al lado de ambos, los dos insisten en que para llegar a algo hay que ser amable con la gente, eso y trabajar duro», indica.

Lo más rápido posible

¿Hay especialización de clientes por edades en Mayfer? Negativo. «Al viejo igual le gusta atender a las jóvenes», espeta Gabriel entre risas y con un tono de pillería. «Aquí por orden de llegada, pero en lo que insistimos es que a la gente se le atienda bien y lo más rápido posible».

Así continúa al pie de la calle Traviesa la vieja tienda Mayfer, a la que aún le queda mucha tela que cortar gracias a tres comerciantes que tienen en el cliente el fin último de su trabajo diario.