El tejo centenario de Guísamo sigue con 14 ramas rotas desde el paso del «Klaus»

A CORUÑA

Lo que el Klaus destrozó en enero, las autoridades aún no han sido capaces de reponer en verano. Es lo que ocurre con el tejo de trescientos años del pazo de Baldomir, en la localidad bergondesa de Guísamo. El árbol forma parte del patrimonio arbóreo gallego y está recogido por la Consellería de Medio Ambiente en su Catálogo de árbores senlleiras . Los árboles que pertenecen a esta relación disponen de una «protección legal que también afecta a su entorno inmediato», e incluso los propietarios dispondrán de ayuda oficial para su cuidado.

Medio año después de que el ciclón Klaus , que arrasó la flora de Galicia, dejase al tejo de Guísamo con 14 ramas rotas, los vecinos denuncian la situación de abandono. «A día de hoy, ni la Consellería de Medio Ambiente, dirigida entonces por Pachi Vázquez, ni el Ayuntamiento de Bergondo se han preocupado de podar adecuadamente el tejo, ni de cuidar el entorno cortando la hierba y las zarzas, ni de quitar la hiedra que sube por sus ramas, ni de poner una placa que ilustre a los vecinos sobre su especie y edad», dice José Luis Tojeiro, quien lleva una década viviendo ante el árbol.

Desidia institucional

Este vecino denuncia que, si bien el Klaus originó la caída del tejo, fueron las autoridades las que, al no podarlo, provocaron la rotura de las ramas. «Nunca he visto que podaran este árbol en la última década», señala Tojeiro, quien considera especialmente grave que en la actualidad aún no se hayan sellado con un producto especial las 14 ramas afectadas.