Es una vieja aspiración coruñesa, pero todos los proyectos para crear una aerolínea local quedaron en agua de borrajas. Su puesta en marcha costaría 30 millones
13 jul 2009 . Actualizado a las 12:29 h.La creación de una compañía aérea con capital coruñés es un sueño que viene de muy atrás. Cuando se inauguró el aeropuerto de Alvedro, hace ya 46 años, comenzó a fraguar la idea de una aerolínea local, controlada por y para los coruñeses. Sin embargo, varias décadas después y tras varios intentos de recopilar apoyos, el proyecto nunca ha pasado de ser, precisamente, un sueño.
El constructor Nicanor Tabuyo, impulsor del grupo Amigos del Aeropuerto y gran defensor del aeródromo coruñés, fue uno de los abanderados de la propuesta de crear una compañía aérea propia de capital coruñés. Más tarde, en el año 2002 un grupo de empresarios estudió la opción de financiar una línea que se encargaría de cubrir la demanda que no atendían las empresas nacionales que operaban en Alvedro. Entonces preveían una partida inicial de 20 millones de euros para ponerla en marcha. La idea fue lanzada en un momento en el que varios vuelos de Spanair y Air Europa abandonaban el aeródromo coruñés, con lo que incluso se veía con optimismo la creación de la nueva aerolínea que había sido bautizada como Lineas Aéreas de Galicia (Legasa), un nombre que ya había sido utilizado durante los años 70. Durante las décadas que el socialista Francisco Vázquez estuvo al frente de la corporación local la idea se retomó varias veces, e incluso el propio Vázquez bautizó irónicamente la aerolínea como Air Paco.
El actual primer teniente de alcalde y concejal de Turismo, el nacionalista Henrique Tello, fue el último en retomar la idea en mayo del año pasado. Ante la fuga de las compañías de bajo coste de Alvedro, planteó que podía ser «máis barato e mellor ter unha compañía propia» e, incluso, se atrevía a ponerle nombre: AirGalicia o AirCoruña. Eso sí, condicionaba su rentabilidad a la obtención de apoyo público y privado. Pero ya en el propio gobierno local no obtuvo la respuesta esperada. De hecho, el alcalde, el socialista Javier Losada, consideró la idea como «un error» ya que, según justificaba, el sector aeronáutico «es muy difícil y hay que conocerlo a fondo». Y, para más énfasis en su postura, aseguraba que ni se lo planteaba eso de crear una aerolínea local.
La Xunta tampoco veía clara la iniciativa de embarcarse en un proyecto de tales características. Sobre todo porque, actualizando los datos, supondría una inversión inicial mínima de unos 30 millones de euros, a la que habría que añadir los costes operativos. De hecho, descartaba la posibilidad de aportar fondos u otro tipo de apoyos para su puesta en marcha.
Rechazo unánime
A pesar de que esta es una idea que ha traspasado varios gobierno municipales, la propuesta de Henrique Tello fue descartada no solo por sus compañeros de gobierno local. También por la oposición y por las entidades e instituciones coruñesas. El portavoz del grupo municipal del PP, Carlos Negreira, dijo que en todo caso el Ayuntamiento lo que tiene que hacer es ayudar a que existan más emprendedores, «no serlo él mismo». En un momento convulso en el aeropuerto coruñés, consideró esa propuesta como «un señuelo para desviar la atención sobre el tema importante, que es la marcha de una compañía». Por ello, para el portavoz de la oposición «mejor sería que se dejasen de brindis al sol, reconociesen los errores y trabajasen más para no lamentar fugas como la de Easyjet».
Carlos Negreira criticó también que los dos partidos del gobierno local (PSOE y BNG) no tenían claro que el éxito del área está asociado «al del aeropuerto y a su musculatura financiera, empresarial e industrial».
La propuesta del teniente de alcalde, Henrique Tello, también fue acogida con escepticismo por otros sectores de la ciudad. Representantes de los empresarios coruñeses pusieron serias dudas sobre la rentabilidad económica de la iniciativa, a pesar de que se planteaba como una fórmula para promover el turismo y hacer frente a la inestabilidad de las compañías aéreas privadas que puedan dejar de operar en Alvedro en cualquier momento. Los responsables de la Confederación de Empresarios indicaban que la viabilidad económica del proyecto era cuando menos discutible y recordaban que la función del Ayuntamiento con respecto al aeropuerto de Alvedro era mejorar la competitividad mediante la apuesta por la permanencia de las compañías.
Los representantes vecinales tampoco vieron claro el asunto y tanto Luisa Varela como Juan Chas, representantes de las dos federaciones vecinales del área, coincidieron en sus dudas. «Existen ya bastantes compañías y se necesitaría hacer un estudio profundo», indicó Varela, mientras que a Chas, a falta de mayor información, le parecía «totalmente inviable» abordar una empresa de tal envergadura desde el ámbito municipal.
La única voz en el ámbito coruñés que no rechazó de plano la propuesta rescatada por Henrique Tello del baúl de los recuerdos fue el presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, Héctor Cañete. El año pasado señaló que la idea no era descabellada y que al menos merecía ser estudiada. Decía que, de comprobarse su viabilidad, habría que plantear la creación de un consorcio que aglutinase instituciones y entidades privadas. «Si fuese viable, nosotros por supuesto que lo apoyaríamos», recalcó. Esa viabilidad, a día de hoy, todavía está por demostrar, así como lograr el apoyo económico.