Un año más, y ya van tres, la bajada de las temperaturas y las lluvias registradas en las últimas jornadas anuncian que la llegada real del verano se va a retrasar más de lo normal. De hecho, está previsto que en las próximas jornadas desaparezcan las precipitaciones, pero que siga la alternancia de nubes y claros, y que los termómetros no registren máximas demasiado altas y más propias de este período estival.
Así lo explicó ayer Francisco Infante, perteneciente a la delegación coruñesa de la Agencia Estatal de Meteorología, que declaró que, aunque todavía no tenían el balance definitivo del tiempo que hubo durante el mes de junio, «todo parece indicar que ha sido un mes más o menos húmedo, con temperaturas normales y más bien bajas para esta época del año».
Aunque no se atrevió a dar predicciones más allá de este viernes, período en el que repitió que se experimentará una ligera mejoría; durante la semana próxima podría iniciarse definitivamente el verano a nivel meteorológico, lo que se traduciría en cielos despejados y temperaturas en ascenso. Insistió en que estas previsiones son solo tendencias, y que pueden variar con el transcurso de los días, aunque anunció que, «entre el 13 y el 19 de julio, se espera que la situación se normalice, y las temperaturas comiencen a mostrar signos de recuperación. Son tendencias, que no son tan precisas como las predicciones», recordó Infante.
Cambio climático
La posible incidencia del cambio climático en este retraso en la llegada del verano -que en los últimos años se ha iniciado realmente en el mes de agosto para finalizar a mediados de octubre- es una de las cuestiones que en este momento se está estudiando por parte de los expertos en meteorología.
Francisco Infante afirmó que esta explicación es una de las alternativas que se barajan para poder analizar lo ocurrido los últimos veranos, «en los que se está cambiando un poco los períodos de las estaciones, que se han desacoplado lo que son las estaciones meteorológicas con las conocidas como estaciones astronómicas». Asimismo, insistió en que «esta cuestión no está absolutamente confirmada, puesto que se ha venido observando que se han experimentado una serie de cambios, aunque estos también están dentro de las variabilidad del tiempo que hay en Galicia, y puede que no tengan que ver con el cambio climático».