Pardo Bazán escribió que al iluminarse la linterna «ofreció el espectáculo de un palacio de gnomos»
A CORUÑA
José Cornide Saavedra elogiaba el faro romano frente a antiguos monumentos más conocidos, «y de que la fama nos ha conservado la noticia, y á lo ménos sobre la mayor parte de ellos tiene nuestra Torre la ventaja de haberse conservado casi tan íntegra, como ha salido de las manos de los que la fabricaron; pero el averiguar quiénes han sido estos; quién el Arquitecto; y por disposición de quien se hubiese puesto en obra; ésta es la dificultad, y éste, como he dicho, es el objeto que me ha propuesto tratar», argumentaba en el inicio de sus célebres Investigaciones sobre la fundación y fábrica de la torre llamada de Hércules, un trabajo publicado en 1798. Era un año en el que estaban a punto de concluir las obras de reforma de la Torre, sobre cuya vestimenta romana Giannini le puso la camisa de la Ilustración.
Pocos meses más tarde Alexander Von Humboldt, célebre naturalista alemán, visitó la Torre, midió la distancia que la separa de Ferrol y el 5 de junio de 1799 embarcaba en la corbeta Pizarro con destino a América. En la crónica de esa expedición se pregunta: «¿Por qué la torre de Hierro tiene en este país el nombre de Hércules?».
El naturalista evocó a Malaspina, preso en el castillo de San Antón, al partir para su periplo americano de cinco años y la mentó la tenue luz que lucía en lo alto del faro. En cambio, un siglo más tarde, esa luz sería elogiada por la coruñesa que inventó Marineda, Emilia Pardo Bazán. En su obra De mi tierra, la escritora exultaba con la linterna del faro, donde el fuego había sido sustituido por gruesos cristales y cuyo centelleo evocaba a la autora de Los pazos de Ulloa «el espectáculo de un palacio de gnomos».
Otro escritor local, Wenceslao Fernández Flórez, colocó el faro iluminando la ciudad anónima en la que se desenvuelve su novela Volvoreta , mientras que Luis Seoane, además de sus dibujos de homenaje al mundo mitológico del faro, contaba en Cierro los ojos y veo, la leyenda sobre la Torre desde la que se podía ver Irlanda «los días claros».