Ezequiel Díaz, el disidente cubano que vive desde hace más de una década en Oleiros, denuncia que el Concello de Oleiros ya no solo le prohíbe lucir la bandera cubana en la puerta de su casa, sino que también envía a los trabajadores municipales a amenazarle, aunque de forma anónima. «Pasan por aquí en el coche y me dicen que si no la retiro me van a moler a palos», según denuncia que ha sucedido ya en varias ocasiones.
Para este ex preso político, que incluso asegura que estuvo condenado a muerte por Fidel Castro, las comunicaciones que el Ayuntamiento oleirense le envía para que retire la enseña no son otra cosa que una clara venganza política por su apuesta por un cambio para Cuba. «Todos sabemos que el alcalde apoya a Fidel Castro y no soporta que yo diga en alto las cosas que hace», cuenta en la puerta de su casa, situada en el número 103 de la calle Emilia Pardo Bazán de Dorneda tras enfundarse una gorra y una habanera customizada en honor a la isla.
Ezequiel tiene siempre a mano los recortes de prensa que hablan de su liberación en Cuba gracias a la mediación del ex presidente de la Xunta Manuel Fraga y los muestra muy orgulloso. «Me salvó de una muerte segura, me iban a fusilar», confiesa. Tal vez por eso, ahora está decidido a hacer caso omiso de las reclamaciones municipales para que retire la bandera cubana. «La puse en diciembre, cuando se decía que Fidel Castro estaba mal, y eso fue lo que realmente les molestó, que se acerque la Cuba libre», zanja.
Protestas vecinales
Recuerda que desde el pasado otoño desoye la indicación municipal de retirar la bandera y que se basa en unas protestas vecinales que él sospecha que son falsas. «Yo creo que soy yo el que molesto al alcalde», reconoce. Ezequiel ha participado en las manifestaciones organizadas por un grupo de vecinos oleirenses contra la estatua de Ernesto Che Guevara en la rotonda de la zona conocida como Nirvana.
Por su parte, portavoces del Concello de Oleiros declinaron realizar comentarios sobre esta cuestión.