Las obras de asfaltado que se están llevando a cabo en la autopista AG-55 han obligado a reducir el número de carriles disponibles para la circulación sin que estas molestias se hayan visto compensadas con una reducción del peaje que tienen que pagar los usuarios.
Los últimos cinco kilómetros antes de la salida de Carballo estuvieron cortados durante la jornada del lunes y buena parte del día de ayer. Los responsables de conservación de carreteras habilitaron la circulación para ambos sentidos dividiendo por la mitad la vía en dirección A Coruña. Esta medida convirtió la autopista en una carretera convencional en la que además no se podían hacer adelantamientos, lo que unido al diseño ya de por sí tortuoso del trazado y a la gran cantidad de vehículos pesados que circulan habitualmente por ella, solo contribuyó a encrespar más el ánimo de los usuarios.
La principal queja de los conductores se refiere al hecho de que las obras no estuviesen señalizadas a la entrada de la autopista porque, en ese caso, podrían haber optado por hacer el trayecto a través de la carretera AC-552. El uso de la comarcal que, en estas circunstancias, supone un gasto de tiempo similar le permitiría a los automovilistas ahorrarse el pago de los 2,15 euros que cuesta desplazarse por autopista entre la capital de Bergantiños y A Coruña.
Esta es otra de las reclamaciones de los usuarios que no entienden como Audasa pudo seguir recaudando el importe del peaje con la vía en esas condiciones. Sobre todo cuando la tasa es de las más cuestionadas en toda Galicia, después de las repetidas promesas políticas para suprimirla.
A este respecto, el conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, manifestó en una entrevista con Radio Voz Bergantiños que su departamento trabaja para que, «ao longo deste ano, os peaxes das autopistas de titularidade autonómica teñan un tratamento que permita diminuír o custo para os cidadáns que teñen a obriga de empregar esa vía como consecuencia do seu traballo diario». En ese sentido Hernández apuesta por una tarificación «progresiva», al estilo de las que se emplean en otras autopistas como la AP-9, donde a través del telepeaje, los usuarios pagan un 20% menos en el trayecto de vuelta dentro del mismo día.