Una segunda casa en la botica

A CORUÑA

Han crecido rodeados de recetas y medicamentos, y de una clientela que?no ha parado de aumentar con los años, al mismo tiempo que su negocios

08 jun 2009 . Actualizado a las 12:41 h.

Ser farmacéutico no era lo que tenía pensado para su futuro Agustín Castro Castro, que de joven se marchó a Madrid para estudiar Ingeniería de Caminos, «pero allí me cogió la morriña de Galicia y me volví para casa, y me fui directamente para Farmacia. Desde que me matriculé en Farmacia, me enamoré de esta profesión, y es imposible que hubiera resistido tanto trabajo y sacrificio si no la quisiera». Confiesa que el trabajo de boticario es «muy esclavo», pero a pesar de todo supo inculcarle a sus hijos, Abel e Ignacio, el amor por el oficio de farmacéutico. Ambos han crecido rodeados de medicamentos, y de un horario muy especial, puesto que la Farmacia Castro de la calle Santiago Rey Fernández-Latorre fue una de las pocas de la ciudad que comenzó a dedicarse al servicio de noche. Agustín Castro recuerda que, antiguamente, en esta zona de Cuatro Caminos había mucho «ambientillo nocturno», porque estaba el café Delicias, la sede de La Voz, la parada de taxis, además de todos los armadores que trabajaban en el puerto y acudían a la botica «para recoger los suministros para los botiquines que tenían que llevar en los barcos. Era un poco distinto a como es ahora el servicio, pero incluso venía gente de fuera de la ciudad a nuestra farmacia. Teníamos tanto trabajo que, mientras otras farmacias tienen camas para descansar durante la noche, nosotros no teníamos ni sillas». Debido al gran éxito que empezó a tener este negocio, en el que ya comenzaban a colaborar sus hijos, Agustín Castro decidió abrir -en esa misma calle- la primera de las tres ópticas con las que cuentan en la actualidad, a las que hay que sumar también un centro auditivo. El fundador confiesa que este crecimiento es todo obra de sus hijos, «porque si no fuera por ellos, no habríamos llegado hasta aquí. Yo atendía muy bien a la clientela, pero no me iba la expansión. Aquellos eran otros tiempos». Posible continuación Abel Castro apoya estas palabras de su padre, «porque él puso la semilla y nosotros hacemos crecer la planta». Además de este gran grupo de locales que ya tienen en marcha, estos hermanos ya están pensando en ampliar el negocio; y, para ello, no le faltarán colaboradores, puesto que los dos nietos del fundador también han mostrado cierto interés por continuar con el negocio familiar. «Mis hijos, que tienen 8 y 11 años, dicen que quieren ser farmacéuticos, aunque se lo trato de sacar de la cabeza. Yo quiero que no se condicionen, y hagan lo que quieran y les guste», explica Abel Castro. Tanto él como su hermano son conscientes de que se está atravesando un momento de recesión económica, «y, aunque la farmacia es un negocio que no le afecta tanto la crisis de lleno, en los productos de parafarmacia sí que se nota el bajón de ventas», comenta Ignacio Castro, que recuerda que las boticas sufrirán un gran cambio con la puesta en marcha de la receta electrónica.