El puerto exterior fue adjudicado a UTE Langosteira por 429 millones de euros. Sin embargo, el PP calcula que su coste final superará los 600 millones, por la modificaciones que se efectuaron en el proyecto y el alza de algunos productos.
A este sobrecoste se añaden dos inconvenientes: el retraso en la venta de los muelles, que aún no ha sido autorizada por el Ministerio de Fomento, y el incumplimiento de los plazos acordados con la UE para recibir los fondos de cohesión.
Por ello, en círculos populares se asegura que la Autoridad Portuaria está en «quiebra técnica». Sin embargo, otras fuentes apuntan que el sobrecoste estaba previsto y que el nuevo responsable del Puerto deberá gestionar esta situación hasta que llegue el dinero procedente de las recalificaciones.