La rúa de los tropezones

La Porta da Vila de Betanzos es escenario de numerosas caídas de viandantes por desmayos o accidentes a causa de las losetas


Empieza a ser una estampa demasiado repetida. La ambulancia acude a la Porta da Vila, la calle empinada que sube al Ayuntamiento, para atender a una persona de avanzada edad por una caída. En un par de ocasiones, el motivo ha sido un desmayo sufrido por el viandante, pero son legión las caídas causadas por tropezar con unas losetas del siglo XXI.

En la zona de la Porta da Vila se concentran la mayoría de los incidentes. Algunas losetas oscilan cuando se dobla subiendo a la izquierda. En el lado contrario, una gruesa placa metálica evita el peligro de un agujero inacabado. «Pero cuando llueve es un peligro por resbaladizo», señala un comerciante de la rúa Prateiros. No puede decirse que el Ayuntamiento desconozca la pésima situación del enlosado: la suegra de uno de los concejales fue recogida recientemente con la cara llena de moratones. Y tampoco en el centro de salud, donde un familiar de uno de los médicos también se dañó el rostro.

El último retoque integral de la calle ha sido con motivo de la Semana Santa. La cofradía pidió al Concello que «limara» las irregularidades para que los porteadores no sufriesen tropiezos que, además, podrían arruinar las sagradas imágenes. «Las losetas han quedado mal desde el principio y deberían cambiar toda la calle», coinciden los vecinos de la zona de entrada al casco histórico.

El inestable suelo de Betanzos es uno de los caballos de batalla del concejal de obras, Andrés Porcas, quien carga contra el equipo de gobierno anterior por el tamaño de las losetas empleadas. «Esta calle está mal hecha desde el principio, el grosor de las losetas no supera los ocho centímetros», apunta el concejal, que asegura que cada vez que la Policía Local da un parte de este tipo «se vuelven a revisar las losetas».

Camiones

«Cuando se pavimentaron estas calles no se pensó en la circulación -indica el concejal de Betanzos-; es cierto que es una zona peatonal pero también había que tener en cuenta que, cada vez que se realizan obras de rehabilitación en el casco histórico tienen que entrar los camiones y si las losetas no tienen el grosor adecuado, al final se acaba dañando».

Andrés Porcas señala además que las losetas empleadas en las obras financiadas por el FEIL «son de entre diez y quince centímetros».

Las caídas de los peatones no son los únicos pecados del remozado suelo del casco histórico. Las piezas tampoco se han adaptado bien a los sumideros y a las alcantarillas. «Cuando llueve mucho llegan a salir los excrementos por aquella zona», dice un comerciante mientras señala a una esquina de la Porta da Vila.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos

La rúa de los tropezones