La Universidad publica el trabajo de Ana Filgueiras con los nombres de una zona que en su día «foi a que nutriu a cidade, un libro de pedra que está desaparecendo»
19 may 2009 . Actualizado a las 11:07 h.«A xente de Elviña canta / e canta por non chorar / o pobo que tanto queren / xa lle lo queren quitar». Es la primera estrofa de la canción con la que un grupo de vecinos cerraron ayer la presentación de O val de Elviña, a identidade cultural na memoria , una publicación con la que la Universidad coruñesa celebró el Día das Letras Galegas. Ana Filgueiras, la autora de este trabajo, hablaba en la mañana de ayer entre los jardines de la Casa do Lagar, con la emoción asomada a su garganta y la lluvia amenazando desde lo alto de Os Curutos y Os Castros y a punto de bajar por A Cavaxe. Todas esas son, se puede leer en la publicación, «designacións cunha forte personalidade e con voz propia que hoxe en día non somos quen de ouvir». También califican esta toponimia como «un legado de primeira orde cunha forte base territorial que vai desaparecendo de vagar ao sobrepoñerense neste espazo novas denominacións asépticas alleas».
Filgueiras confesó que es cascarilleira, «das Atochas», se disculpó porque «non sei cociñar ben as palabras» y recordó cómo «o Val de Elviña foi o que nutriu a cidade, que logo cuspiu sobre ela o cemento de moitas maneiras». También evocó el monte de As Arcas, cuyo topónimo aun se conserva en una finca de A Zapateira, en el que había «a necrópole máis antiga, con 33 túmulos funerarios», además de menhires.
Un arca de cartón es precisamente la que contiene los viejos topónimos recuperados; Ana Filgueiras apuntó que ahí dentro «están as vidas das persoas, que é o fundamental», calificó estos testimonios como «libros de pedra que están desaparecendo» y consideró «grave e dramática» la desaparición incluso de la tierra. Para la autora de este trabajo de investigación antropológica, la publicación auspiciada por la Universidad «é un punto de esperanza no desalento».
Carlos Maceiras, en nombre de los vecinos de Elviña, agradeció la recuperación de esta toponimia y su publicación, al tiempo que reivindicaba que la ampliación del campus universitario «se faga de maneira racionalizada, porque os veciños queremos seguir vivindo en Elviña, somos os gardiáns deste ben cultural» y se comprometió «a que seremos bos veciños».
Manuel Rivas evocó recuerdos de su infancia en este lugar, algunos vinculados a la tasca de Leonor y otros a las mujeres que jugaban al fútbol, «despois veu Messi, pero non vin a ninguén xogar como Maruxa Tasende».
Xurxo Souto recordó topónimos perdidos en la ciudad y aludió a la «Mariña Dourada, ese campo de aí», dijo señalando hacia el comedor universitario.
El rector, José María Barja, reiteró el compromiso «de que os veciños sigan aquí» e indicó que la recuperación de esta toponimia era un compromiso. También recordó las palabras de Ramón Piñeiro sobre la necesidad de «galeguizar Galicia», algo de lo que «queda moito por diante», y también en la defensa del idioma «a máis grande riqueza de Galicia».