La combustión de un silo de Bunge puede tardar varios días en sofocarse

A CORUÑA

Un incendio, que al cierre de esta edición aún continuaba en activo, se produjo en uno de los silos, de 45 metros de altura, de la aceitera Bunge, ubicada en Culleredo. En el interior de este almacén vertical están depositadas entre 2.500 y 3.000 toneladas de habas de soja deterioradas.

Los trabajadores de la empresa dedicada a la fabricación de aceite y harina de soja creen que el silo puede venirse abajo. Sin embargo, esta versión fue desmentida por un portavoz de la compañía, que no quiso identificarse pero que manifestó que no existía ningún riesgo de derrumbe del almacén vertical. Y de la misma forma se pronunciaron los bomberos de Arteixo, una afirmación hecha después de finalizar su trabajo en el silo, que consistió en ampliar la ventilación de la estructura. Los miembros de la unidad contraincendios consideran que las medidas adoptadas impedirán la acumulación de gases y minimizarán el riesgo de explosiones, y, por lo tanto, «es muy improbable» que el silo pueda derrumbarse, subrayaron.

El fuego se originó sobre las nueve de la noche del martes, según indicó uno de los trabajadores que se encontraba de turno en la aceitera. Este empleado indicó que a esa hora se registraron tres fuertes explosiones que hicieron saltar las tapas de ventilación del silo, e incluso hizo saltar por los aires una pequeña parte de la estructura de hormigón de la parte superior del almacén. Inmediatamente se produjo la emisión de una intensa humareda y se percibía un fuerte olor característico de la soja, subrayó este trabajador.

Inmediatamente se dio aviso al jefe de producción de la fábrica y al responsable de seguridad. Estos pusieron los hechos en conocimiento del director de la planta de Bunge de Culleredo, Antonio Iglesias. Sin embargo, el máximo responsable de la instalación «no se presentó en el lugar hasta hoy -por ayer- por la mañana», aseguró Ángel Herrero, delegado sindical de la fábrica. Esta versión no fue desmentida por Bunge a pesar de ser consultada por La Voz.

Ángel Herrero manifestó que al llegar el director a la planta alertó a los servicios de emergencia. Hasta el lugar se desplazaron varias unidades de la Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil de Culleredo. Pero ante la gravedad del asunto se optó por avisar a los bomberos del parque de Arteixo. Las unidades contraincendios analizaron la situación y comprobaron la imposibilidad de sofocar el foco de ignición al encontrarse la semilla de soja acumulada en muy mal estado y totalmente apelmazada.

Taladros de seguridad

Ante esta situación, los técnicos del parque de bomberos de Arteixo optaron por abrir las tapas de ventilación del techo del silo, e incluso, para mejorar la aireación del producto en combustión, realizaron nuevos taladros. A pesar de la adopción de estas medidas, un responsable de la unidad contraincendios indicó que el fuego puede continuar activo durante varios días.

El representante de los trabajadores, Ángel Herrero, indicó que este problema era previsible, dado el estado de deterioro del silo. Se trata de una estructura que data de 1967, año en el que entró en funcionamiento la planta. El almacén está construido en hormigón, pero la falta de mantenimiento hizo que algunas zonas partes de su estructura estén desconchadas y agrietadas, «por donde incluso rezuma el aceite de soja», subrayó Herrero.

También dijo que la semilla de soja lleva almacenada en esta estructura desde hace unos seis años. Se encuentra en total deterioro, «podrida y calcinada», dijo Herrero. Por lo que cree que este estado del producto hizo que fermentase, lo que provoca una gran acumulación de gases, y «esta fue la causa de la explosión y de la entrada en combustión de la soja», dijo.

Indicó que esta situación fue puesta en conocimiento de la dirección de la empresa, tanto por los trabajadores como por los técnicos, «pero nunca se decidió darle una solución», aseguró.