Área Obelisco culpa al Ayuntamiento de abandonar el turismo de cruceros

A CORUÑA

Unas seis mil personas, entre pasajeros y tripulantes, llegaron ayer a A Coruña a bordo de tres trasatlánticos. Y se encontraron con una ciudad fantasma en lo que al sector comercio se refiere. Ni las grandes áreas ni los pequeños negocios, a excepción de los de hostelería, dos o tres quioscos de prensa y una tienda gestionada por ciudadanos chinos en la calle Real, abrieron sus puertas, además del centro de ocio El Puerto. Los pasajeros que optaron por quedarse en A Coruña no lo comprendían, y mostraron su sorpresa. El cabeza de familia de un grupo de Baltimore, habitual en este tipo de turismo, Bryan Parel, manifestó que a esta ciudad «no le debe afectar la crisis y por eso no se aprovecha la presencia de tantas personas que algún euro siempre dejan en las tiendas». Parel subrayó que lo vivido la jornada de ayer en A Coruña no pasa en las ciudades portuarias de los países más pobres del mundo. «Cuando llegamos a puertos muy pequeños, ya tenemos a los comerciantes a nuestro lado para ofrecernos sus mercancías, y aquí ni podemos recargar las tarjetas de teléfono», señaló. De la misma forma se pronunció María, una joven de la República Dominicana. No entendía nada, mientras le comentaba el buen precio de unos zapatos de una tienda de la calle Real a su compañera Saula, pero la reja estaba bajada y sus compras se fueron por la borda. A la pregunta de qué le parecía que el comercio coruñés estuviese cerrado, María fue rotunda en su contestación: «Están perdiendo mucho dinero». Marian Bertrán optó por irse a Santiago junto con unas amigas. Cuando llegaron traían recuerdos de Compostela. Sabían que aquí no podían comprar nada, pero «en Santiago estaba casi todo abierto» e incluso pudieron disfrutar de actuaciones de teatro y música al aire libre. Falta de coordinación Antonio Amor, el presidente de los comerciantes de la zona centro, culpó al Ayuntamiento de abandonar el turismo de cruceros. Aseguró que no existía una coordinación con el sector, y que esta falta de comunicación no se resolvió con la llegada de Henrique Tello a la Concejalía de Turismo. Denunció la falta de previsión del Puerto y del Ayuntamiento y afirmó que los únicos que cuentan con los comerciantes son los consignatarios, sobre todo Rubine e Hijos.