¿Hay vida después de acabar Arquitectura?

A CORUÑA

Acabar Arquitectura no es tarea fácil, y mucho menos conseguir que tu proyecto fin de carrera reciba de nota un sobresaliente. Sin embargo, existen muchos estudiantes que lo han conseguido, y cerca de cuarenta de ellos expondrán sus maquetas en una exposición, bautizada como Sobresaíntes , y que esta tarde -a las 19 horas- se inaugura en la delegación coruñesa del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG).

Ayer, tres de ellos participaron en un encuentro, en el que hablaron de cómo ha sido su vida después de acabar esta carrera. María López Mata, que finalizó sus estudios en el 2007, confesó que en estos tiempos de crisis también los arquitectos tienen dificultades para conseguir un empleo. «Puede que a un estudio le interese tu trabajo, pero en muchos de ellos, aunque les parezca interesante lo que haces, no te pueden contratar», explicó, al mismo tiempo que relató que, al terminar Arquitectura, obtuvo una beca Leonardo y se pasó un año haciendo prácticas en una empresa de Belfast.

Para Juan Ignacio Prieto acabar la carrera «fue una liberación tremenda. Te quitas un peso de encima, pero también te entra el vértigo y te preguntas: ¿y ahora qué?». Afirmó que, al principio, se sintió algo perdido, pero le surgieron pequeños trabajos con los que pudo ir tirando para adelante. Además, como su idea nunca fue desvincularse de la escuela de Arquitectura, «salió una plaza de profesor y he vuelto. Cambié el puesto de un lado de la mesa al otro y estoy encantando», recordó, además de confesar que «no cambiaría esta profesión por nada».

Por su parte, María Rivera Formoso es la más veterana de esta nueva hornada de arquitectos, puesto que finalizó sus estudios en el año 2001, y desde aquella ha trabajado para forjarse un futuro, e incluso llegar a tener su propio estudio. «He ido dando tumbos, haciendo cosas que van saliendo y entrando en campos nuevos, pero especialmente me he centrado en hacer concursos, que es lo que ahora más me divierte».

Los tres manifestaron que en la comunidad gallega «se hace tan buena o tan mala arquitectura como en cualquier otra parte. Hay estudios buenos y estudios malos, y arquitectos buenos y malos, y grandes arquitectos que se han quedado aquí a trabajar». También reconocieron que, en la actualidad, «hay que implicar un poco más a la gente en esta profesión», para que conozcan el papel del arquitecto y cómo desarrolla su trabajo.