De Erasmus en el epicentro

A CORUÑA

A Antía Prado la sorprendió el terremoto que azotó la zona centro de Italia en Teramo, donde estudia Derecho

14 abr 2009 . Actualizado a las 11:23 h.

Cuando decidió hacer un curso en Italia aprovechando una beca Erasmus solían decirle que era una experiencia que no olvidaría. No sospechaba esta coruñesa de 21 años el nivel de certeza que encerraba tal afirmación. A Antía del Mar Prado Gómez la sorprendió el terremoto que asoló la región italiana de Los Abruzos estudiando en Teramo: «Está a unos 60 kilómetros del epicentro, y aunque no hubo víctimas mortales sí que se cayó un edificio y calificaron nuestra vivienda como inhabitable», cuenta ya en A Coruña, a donde llegó el pasado jueves tras ser evacuada con la colaboración del cónsul español y la propia Universidad: «Se portaron de maravilla, algo que no se puede decir de todas las universidades. La vicerrectora se puso en contacto conmigo y con otra compañera que todavía estaba allí el martes por la noche, y el miércoles por la tarde ya estábamos en Roma con los billetes comprados para la mañana siguiente. Les estaré agradecida toda la vida», cuenta la estudiante de cuarto de Derecho.

Fueron días de tensión, «en los que hablé con mis padres más que el resto del curso». Recuerda como momento más crítico la réplica que tuvo lugar el martes por la tarde: «Fue más suave que el primero, pero el temor que existía entre la gente hizo que todo el mundo asegurase que había sido peor. Ahí si que cundió el pánico», explica. Y es que el temor a nuevos movimientos hizo que ese mismo día hubiese una falsa alarma que sacó a todos los vecinos de sus casas: «Empezó a correrse la voz de que había que abandonar los edificios porque venía un terremoto más fuerte. La gente salió a la calle llorando, y tuvo que venir la policía para tranquilizarles».

Regreso inmediato

Regresa a Teramo la semana que viene, donde le esperan dos tareas: estudiar y buscar piso: «Nos aplazaron los exámenes que teníamos esta semana. Pero ahora tendré que buscar dónde vivir. Por el momento me instalaré en casa de otros estudiantes», cuenta Antía, que tuvo que dejar en su inhabitable casa italiana la mayoría de sus pertenencias: «Nos dieron cinco minutos para salir de allí y refugiarnos en un sótano donde dormimos junto a otras 17 personas, haciendo turnos de vigilancia y vestidos, por si había que salir corriendo. Así que cogimos dos pantalones y poco más. Allí se quedó la ropa, el ordenador... Ahora tenemos que retomar la normalidad como sea».