El botellón de Económicas dejó el campus lleno de basura

A CORUÑA

Justo quince días después, una importante parte del campus universitario de Elviña volvió a amanecer ayer sembrado de basura, formada por los restos del botellón que se originó con motivo de la celebración de San Vicente Ferrer, patrón de la Facultade de Ciencias Económicas. Mientras en el San Pepe de Informática los organizadores calcularon que habían pisado el recinto universitario más de 8.000 personas durante todo el día, en la jornada de ayer la afluencia no fue tan concurrida, y se calcula que fueron sobre 2.000 los asistentes.

Desde primera hora de la mañana, una brigada de limpieza empezó a recoger todos los restos de bolsas, botellas, vasos y cartones que había en las inmediaciones de la facultad, comenzando por la zona delantera de la misma -la que se encuentra en frente al edificio de Servizos Xerais de Investigación- para luego finalizar en la parte posterior del centro, donde está el estacionamiento y una zona de jardín en la que la presencia de basura era más latente, ya que allí se organizaron muchas actividades y la mayoría de los jóvenes se concentraron allí.

Fuentes de la Universidade da Coruña explicaron ayer que la institución académica «trata de poñer todos os medios ao seu alcance para garantir que as actividades que organizan os alumnos para celebrar os patróns dos seus centros transcorran con normalidade, tal e como se vén facendo sempre». Por este motivo, recuerdan que todos los años «se lles esixe aos organizadores que cumpran unha serie de requisitos como: o reforzo no número de vixilantes contratados, reforzo do servizo de limpeza do campus e a contratación dun seguro de responsabilidade civil. Ademais, esíxelles que informen e pidan a colaboración tanto de Protección Civil como da policía».

Pelea

Por su parte, desde la organización de los festejos del patrón Económicas, Pablo Otero lamentó mucho que se hubiese producido una pelea en la rotonda del campus, «no en nuestra celebración». Explicó que los participantes en la reyerta eran personas ajenas a la comunidad universitaria, y declaró que «es injusto que porque una persona se comporte de modo incívico, ya se nos meta a todos en el mismo saco, cuando en la fiesta el comportamiento fue ejemplar».