Odisea de los bomberos para retirar unas tejas peligrosas

A CORUÑA

«Pues va a ser que no», comentaba ayer un policía municipal a su interlocutor telefónico mientras las campanas de la colegiata de Santa María daban las doce del mediodía. La indicación era que el camión de los bomberos «con la escalera grande» iba a tener muchas dificultades para acceder a la travesía de la Puerta de Aires, en la Ciudad Vieja, donde además había tres coches aparcados, alguno de ellos al lado de una señal de prohibido estacionar. «Ese sinal quedou aí dunhas obras, pero agora xa non ten moito sentido porque xa non hai obras, aínda que había gardas que cando viñan multaban», comentaba un vecino de la calle al mencionado agente.

El problema había comenzado en la mañana de ayer cuando se desprendieron, precipitándose a la calle, varias tejas del edificio que hace esquina entre la calle Puerta de Aires y la travesía del mismo nombre; una dotación de la policía municipal trató de localizar a algunos de los inquilinos, pero tras diversas gestiones entre el vecindario y después de inspeccionar el interior descubrieron que el inmueble está siendo rehabilitado y por ello se encuentra deshabitado.

Una vecina de la zona también se ofrecía a colaborar con los agentes, que comenzaron a estudiar la forma de que el camión de los bomberos pudiera acceder al lugar, con el fin de retirar las tejas que seguían amenazando con caer a la calle.

«A mi me cayeron unas tejas encima del coche desde ahí», apuntaba un vecino, señalando el tejado de la otra fachada del mismo edificio. Recordó que había sido durante el último temporal de este invierno cuando había sucedido esto y que había ocurrido «a las cinco y cuarto de la mañana cuando salía para trabajar». Detalló que las tejas le habían roto el parabrisas, «con la suerte de que no cayó sobre el techo que entonces sí que te hace un estropicio»; además del cristal le había dañado una de las puertas laterales.

Mientras comentaba esto a las personas que se interesaban por lo ocurrido, una grúa municipal se acercó a la zona para retirar alguno de los vehículos que dificultaban la entrada del camión de bomberos.

Alrededor de la una de la tarde, los agentes cortaron la travesía a la circulación de vehículos y vallaron la zona donde podían caer las tejas; media hora más tarde alertaban a los transeúntes, sobre todo alumnos de dos colegios cercanos que salían de clase en esos momentos, del peligro de la caída de las tejas situadas en un pequeño tejadillo que cubre unas galerías del tercer piso del inmueble.

Poco después, y tras una serie de laboriosas maniobras por las estrechas calles de acceso, el camión con una dotación de bomberos, logró situarse en la travesía de la calle Puerta de Aires para poder desplegar la escalera y retirar las tejas. La tarea fue seguida por un grupo de curiosos, alguno de los cuales se preguntaba cómo iban hacer los bomberos si hubieran tenido que entrar con rapidez para sofocar un incendio.

Y alrededor de las dos de la tarde concluyó la tarea, convertida en una pequeña odisea por el trazado de las calles de al Ciudad Vieja y el sentimiento general expresado por el vecino: «Menos mal que no tenían que apagar un fuego».