La Voz acompañó a un técnico del equipo que desde hace 12 años inspecciona las calles coruñesas. En el 2007 se tramitaron 3.183 expedientes y se resolvieron el 82%
31 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.No llevan un gabán de estilo inglés, ni fuman en pipa ni suelen decir aquello de «elemental, querido Watson», pero su trabajo sí tiene cierta similitud con el personaje de Sherlock Holmes por su labor de investigación. Las once personas que forman parte del Servicio de Inspección de Vía Pública del Ayuntamiento coruñés se patean a fondo todas las calles coruñesas y conocen, en teoría, todos los desperfectos que en ellas aparecen. Sobre el caso de la polémica barandilla de los Pelamios prefieren no hablar porque, tal y como ya habían comentado el alcalde, Javier Losada, y el concejal de Infraestructuras, Esteban Lareo, el tema está en los juzgados. Pero defienden su trabajo y, de hecho, lo demuestran con cifras.
Este servicio, dependiente de la concejalía de Infraestructuras, tramitó 3.183 expedientes por desperfectos en el 2007, de los que se resolvieron el 82%. José Varela Laya, responsable de este departamento, destaca que se trata de un alto porcentaje, habida cuenta de la escasez de personal.
La jornada de este equipo empieza temprano. Sobre las ocho de la mañana suelen reunirse en el Ayuntamiento para organizar las actividades del día y después cada inspector se va a recorrer su zona; llueva o haga sol. Fernando Teijido, el jefe del equipo, explica que los nueve inspectores de calle conocen muy bien los barrios donde trabajan pero muy pocos vecinos los conocen a ellos. «Trabajan con ropa de paisano; no hay nada que los identifique. Únicamente la libreta y el boli que llevan para tomar nota de cualquier incidencia». En su caso, los recorridos los suele hacer en coche, ya que su cometido es comprobar que todas las incidencias de la ciudad ya han sido reparadas. «En este momento estoy viendo si se han subsanado las miles de deficiencias de las que se dio parte el año pasado». Explica que por ahora no tienen los datos del 2008. Quizás en un mes tengan la memoria terminada.
Fernando y José coinciden en que las aceras son lo que más se estropea en la ciudad y, también, lo que acumula más demoras a la hora de los arreglos. Una de las razones es que si hay previstas obras en la zona, como ocurrió en la calle Rubine o en Linares Rivas, se prefiere esperar un tiempo prudencial a que se realicen las mejoras globales proyectadas. Así, de los 3.183 expedientes que se abrieron en el 2007 por deficiencias, más de 800 correspondieron a las aceras y baldosas en mal estado. Es decir, el 25% del total. Le siguen en la lista las incidencias relacionadas con la concejalía de Medio Ambiente: papeleras, contenedores, aros y sujeciones, limpieza de maleza y basura, vertederos incontrolados y la instalación de la red de Gas Natural (637 partes). También son numerosas las deficiencias en obras públicas, como los baches en la calzada o la vigilancia de finalización de obras (512).
José Varela destaca que los inspectores cubren una media de cuatro partes de incidencias al día y que la época estival es la de mayor trabajo. «La gente sale más a la calle, y eso se nota», explica. Los lunes y los viernes también son días de muchas incidencias: los lunes porque se realiza la inspección después del fin de semana, cuando el vandalismo hace más mella en el mobiliario urbano; y los viernes, porque es el día en el que finaliza el traqueteo de toda la semana.
Dado que el Servicio de Inspección de Vía Pública abarca casi cualquier tipo de incidencias, suele tener relación directa con todas las concejalías. De hecho, los partes de incidencias se remiten directamente al área de servicios de la que dependa el arreglo para que desde allí se dé orden a la empresa correspondiente o al taller municipal para que realice las mejoras. Después, pasado un tiempo, Fernando Teijido se encarga de comprobar que todos los partes que abrieron los inspectores de su equipo se han tenido en cuenta.