Los vecinos creen que la reforma de la plaza de España debe diseñarse de forma que solucione los problemas de circulación y esté pensada para los mayores y los niños
12 mar 2009 . Actualizado a las 11:26 h.La reforma de las plazas de España, de Millán Astray y del Marqués de San Martín, que esta semana anunció el Ayuntamiento, costará tres millones de euros. Por ello los vecinos de la zona esperan «mucho» de estas obras y, sobre todo, «que solucionen los problemas de tráfico y de aparcamiento» en el ámbito de la calle de la Torre. En general, los vecinos están de acuerdo con que es necesaria una reforma, pero recuerdan a los políticos que el diseño que apliquen deberá cubrir las necesidades de la población infantil y jubilada, «que somos los principales usuarios de la plaza», explicaba ayer uno de los habituales.
De hecho, mientras los niños se aplican en las aulas del colegio Grande Obra de Atocha todas las mañanas, los mayores copan los bancos de la plaza de España. Por allí suelen estar José, Ramón y Jesús, vecinos de la zona que, cuando tienen ocasión, disfrutan de la charla sentados al sol. «Os árboles e os bancos teñen que quedar como están. ¿Qué faríamos nós senon?», comenta uno de ellos sobre el proyecto de reforma. Exigen a los arquitectos que ganen el concurso convocado por el Ayuntamiento que tengan en cuenta que la plaza está situada en un barrio con gran índice de población mayor y también les piden que «deixen de poñer tantos ferros e tanto cemento nos parques». Pero, sobre todo, lo que demandan, al menos en este punto de la ciudad, es la instalación de baños públicos: «Os que hai aquí están pechados dende hai polo menos seis anos. E a xente mexa igualmente nos soportais. Polo menos que poñan dos portátiles, que xa os puxeron noutros parques», reclaman.
Los problemas del tráfico
Otros vecinos centran sus demandas en los temas relacionados con el tráfico. Isabel Veiga, por ejemplo, vive en Mesoiro y todos los días se desplaza a la zona de la plaza de España por motivos laborales. «Me veo obligada a utilizar el coche y para aparcar lo tengo complicado. Esto es un caos, sobre todo porque no hay plazas suficientes y el subterráneo de María Pita está siempre lleno». Dice también que está a favor de que se amplíe el área peatonal, eso sí, «conservando los árboles del parque», el reducto donde ella suele sentarse en sus ratos de descanso laboral.
José Antonio Esmorís Rodríguez, gerente del bar Venecia, observa cada día, desde hace 30 años, el devenir de la plaza. Mientras sirve los cafés comenta que aprueba la iniciativa del Ayuntamiento, cueste lo que cueste y a pesar de la crisis económica. «Tendrían que haberla hecho hace tiempo ya, porque se reformaron otras zonas en las que no era tan necesario», comenta. ¿Lo más necesario? Para él, sin duda, la construcción de otro párking subterráneo y una convivencia más respetuosa entre vehículos y peatones. Sobre la pervivencia de los antiguos árboles de la plaza de España él advierte: «Son un peligro. Son muy antiguos y las raíces no tienen profundidad. El viento ya tiró alguno y, por suerte, no cayó sobre nadie».
El responsable del bar Puerta del Sol, Óscar López Sobrado, no lleva tanto en el negocio como su compañero: solo nueve años, pero coincide en las reclamaciones. «Son necesarias más plazas de aparcamiento, porque las viviendas en esta zona no tienen garajes y los bajos están ocupados por comercios». Y, mientras sirve a un cliente un pincho de tortilla y una cerveza, también demanda más espacio para los niños. Victoria Barea, responsable del quiosco que ya regentaban en la zona sus padres, también lo tiene claro: «No hay aparcamientos gratuitos» y, por ello, cree que sería bueno que la reforma incluya un párking.
«Pues a mí me gusta la plaza tal y como está. Tiene encanto, no como la de Pontevedra». Quien habla es Marisa Lourido, responsable de la tienda Melocotón. Aunque reconoce que no es partidaria de muchas reformas («me gustan los árboles que hay ahora y que los niños, cuando salen del colegio, puedan ir al parque») ya tiene un proyecto favorito de las 21 propuestas que ha dado a conocer el Ayuntamiento. «Y es una que tiene mucha zona verde», desvela.
En cuanto a la polémica retirada de la estatua de Millán Astray, casi todos están de acuerdo en que no les molesta: «Bueno, forma parte de la historia, ¿no?».