Vecinos y comerciantes piden que se cree una comisión sobre el botellón

La Voz

A CORUÑA

Los jardines de Méndez Núñez amanecieron ayer, una vez más, repletos de basura e impregnados en el olor de los orines y los vómitos. Las bolsas de plástico, las botellas y los vasos camparon a sus anchas hasta que los operarios del servicio de limpieza comenzaron a retirar los restos del botellón a primera hora de la mañana. Y también, de nuevo, los vecinos y los comerciantes de la zona se quejaron de los efectos negativos que conllevan estas aglomeraciones durante los fines de semana, por lo que algunos propusieron al Ayuntamiento la creación de una comisión que analice posibles soluciones a este problema que, según explicaron, «se elimina de en unas zonas para trasladarse a otras».

El responsable de la Asociación de Comerciantes Obelisco, Antonio Amor, aseguró que la solución no pasa por reforzar los servicios de limpieza, sino por «evitar los destrozos, la suciedad y los olores en una zona que es patrimonio de todos los coruñeses». Insistió en que las personas que practican el botellón deberían dejar los jardines de Méndez Núñez tal y como lo encuentran: limpio, y que en ello deberían implicarse los padres de los jóvenes ya que también se trata de un problema de educación y civismo. Aseguró que otro efecto colateral del botellón son los actos vandálicos, que todos los fines de semana padecen los comerciantes de la zona. De hecho, los responsables de la tienda Loewe, situada en la plaza de Mina, denunciaron ayer los destrozos en los dos árboles que adornan la entrada del local. Según la responsable del establecimiento, «uno de ellos lo intentaron arrancar y el otro apareció tirado y con la tierra por el suelo». Aseguró que estas actuaciones son «habituales» durante los fines de semana y que en cuanto comienza el buen tiempo van a más.

La presidenta de la asociación de vecinos Ensenada-Orzán, Áurea López, recordó que si los jóvenes comienzan el botellón en los jardines de Méndez Núñez lo terminan en la zona del Orzán. «Se solucionó el problema en las plazas del Humor y Azcárraga, que eran dos puntos sangrantes, pero quedan muchas otras zonas como Santa Catalina, la calle Juan Canalejo, calle Sol, Pasadizo del Orzán y algunas partes del Ensanche. Sabemos que una ley que prohíba beber en la calle depende de las comunidades autónomas y que no sería una panacea, pero sí daría argumentos a la policía para poder intervenir», reivindicó.

Por su parte, Beatriz Rodríguez, presidenta de la asociación de vecinos Distrito 1 (plaza del Humor), reconoció que el descanso de los vecinos en este entorno ha mejorado desde que se declaró la zona como de especial protección. De todas formas considera que los jardines de Méndez Núñez no es el mejor lugar para la práctica del botellón, ya que «aunque es el sitio donde menos molesta, también debe ser un entorno protegido».

El presidente de la asociación de vecinos del Ensanche, Gerardo Crespo, indicó que la única solución pasa por la prohibición del botellón, ya que se trata de un «problema de salud pública muy gordo».

Agresión con arma blanca

Por otro lado, la Policía Local confirmó ayer la detención de un hombre acusado de un delito de agresión con arma blanca ocurrido el sábado por la noche, sobre las 23 horas, en un bar situado en la avenida de los Caídos 119. Según explicaron los agentes, el detenido entró en el local amenazando a otro de los clientes, al que hirió con un cuchillo en una mano. Fue trasladado por el 091 al cuartel de Lonzas.