Ataviados con la correspondiente toga negra y un vistoso birrete, tal y como mandan los cánones, los miembros del jurado recorrieron ayer sin parar la caravana de entroido observando todo tipo de detalles. Su misión era la de ir anotando en su libreta los puntos que concedían a cada una de las agrupaciones participantes dentro del concurso de carrozas y comparsas para posterior decidir quién iba a ser el ganador. Y las palabras de los perdedores reflejaron la deportividad que reinó en la función: «Aquí lo importante es participar», dijo un payaso que en ningún momento perdió la sonrisa.
Al frente de la comitiva estaba el concejal de Fiestas, Carlos González-Garcés, que fue el encargado de presidir este tribunal carnavalesco, en el que también se encontraban Fernando Amaro, Juan Fernán, Arturo López, Ana del Valle y Jennifer Bermúdez.
Su tarea no resultó nada fácil, puesto que había apuntadas a este concurso un total de 45 comparsas y 22 carrozas, y se estimaba que en total se sumaron a este desfile más de 1.300 personas, siguiendo la llamada de la fiesta y la diversión. Después de dar muchas vueltas y debatir largo y tendido sobre quiénes deberían ser los finalistas, se decidió otorgar los galardones a seis agrupaciones. El acto se celebró en la plaza de María Pita. En primer lugar se hizo público el premio del apartado de comparsas. Ahí el primer premio fue a parar al grupo de demonios de A Choca, de Ribadeo, que se llevaron 1.500 euros, así como un trofeo conmemorativo.
El segundo puesto de las comparsas fue ocupado por la fantasía marina que presentaron los santiagueses Armadanzas (1.200 euros y trofeo), y el tercer lugar lo consiguieron los Kilomberos de Monte Alto (800 euros y trofeo).
Por lo que se refiere al tema de las carrozas, los vencedores fueron unas lavanderas. Las presentó la asociación de vecinos de Feáns y gracias a convencer al jurado con su propuesta se hicieron con un premio de 1.500 euros. La agrupación de Arteixo Os subterráneos con su adaptación de Moulin Rouge consiguieron el segundo puesto del concurso (dotado con con 1.200 euros), y el tercero fue para un grupo de tiroleses procedentes de Carral (que se llevaron 850 euros).
La fiesta continuaba al cierre de esta edición por la calles de la ciudad. En la Barrera, que en los últimos años se ha convertido en epicentro de la movida carnavalera los hosteleros no daban abasto para saciar el hambre y la sed de los disfrazados.